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Como se creó la existencia de la nada

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LAS LEYES DE LA NADA

1. EL UNIVERSO ES UN ORDEN MATEMÁTICO

Antes de que existiese la existencia, si es que no existió alguna vez, la nada era tan infinitamente nada que todo era nada absoluta. Pero no podía ser todo nada absoluta porque la absolutidad es una imposibilidad. Tampoco podía ser todo nada infinita, aunque la nada no existiese, porque la infinitud es otra imposibilidad; tenía que existir algo, aunque ese algo fuese un algo subjetivo o infinitamente pequeño. Tuvo que existir la nada y su no absolutidad, que forzosamente tenía que ser una contrariedad de la nada. De esa manera, la contrariedad nada-existencia unida en un cúmulo infinitamente pequeño, tan pequeño que era casi la nada, producirían cada vez más existencia; o dicho de otra manera: evitando continuamente la absolutidad de la nada, la nada y la existencia formando un infinito ínfimo cúmulo compactado de energía de sus propias contrariedades producirían cada vez más existencia.

Toda absolutidad se evita con una contrariedad. Para que la existencia originase cada vez más existencia tenía que haber en la propia existencia una permanente contrariedad, la inducida por la nada. Una forma binaria de existir, que matemáticamente significaría que tienen que existir el cero y el uno, o el cero y otro cero diferenciador (o la nada infinita y su contrariedad la nada ínfima); porque con todos los ceros iguales y todos los unos también iguales, no existirían las matemáticas binarias, no se podrían producir ningún resultado matemático binario. Con la nada sola, sin su contrariedad la otra nada (la nada hecha existencia), no existirían las matemáticas de la existencia, no existiría la existencia, todo sería nada. Por lo tanto, la existencia se multiplicó, gracias al orden matemático binario: nada ínfima y su contrariedad la nada infinita, que posibilitaron una contrariedad binaria transformada en la primera esencia o alma de la existencia; la cual evolucionó o se multiplicó ordenada binariamente creando más esencias binarias, gracias a la constante contrariedad sufrida en la nada ínfima provocada por la nada infinita. Como las ínfimas esencias de la nada no podían crecer o engrandecerse por sí mismas, necesitaban esa contrariedad de la nada infinita que les inducía a crecer binaria ordenadamente, de la única forma que pueden las matemáticas binarias crecer: conforme a un orden binario, y así de esa manera, bajo ese orden matemático binario se ha creado todo lo existente. Como la nada infinita no tiene tamaño, ni energía porque es totalmente nada, su contrariedad tuvo que ser algo infinitamente ínfimo, tan ínfimo que sería casi la nada. Con lo cual, esa infinitamente ínfima existencia sería la primera esencia de la existencia que en forma de contrariedad cero tendría la posibilidad de multiplicarse empezando por el cero de su contrariedad como nada hecha existencia y el cero inalcanzable de la nada absoluta que le produjo esa contrariedad tratando de evitar la absolutidad. El producto de todo eso, sería más esencias, más existencia, más resultados binarios producidos en orden binario.

Esa primera esencia era inexistencia que sólo existía por ser la contrariedad de la nada. Esa esencia cero tenía energía cero que unida a la inducción de la energía cero de la nada infinita, cumplían con las matemáticas binarias de la existencia. Es decir, el cero de la contrariedad de la nada, de esa esencia, y el contraste del cero de la nada infinita, eran dos sin energías distintas, eran dos oposiciones diferentes, que muy bien se podrían identificar como si fuesen por ejemplo: la esencia el cero y la nada infinita el uno, o viceversa. De esa forma, se originaron las matemáticas binarias de la existencia. De esa forma, la primera esencia se multiplicó binariamente produciendo con su orden o escalón matemático un sin fin de esencias binarias; lo cual permitió que cada esencia se multiplicase también, sin que ninguna esencia fuese idéntica aunque tuviesen el mismo resultado exacto, ya que cada esencia por ocupar un lugar distinto tiene distinta identidad jerárquica. De esa manera se originaron las matemáticas de la existencia, las cuales siguiendo el orden matemático binario han conseguido formar un orden o mundo matemático, al que todo lo existente pertenece.

Una esencia binaria no es nada, no representa nada, es nula o cero energía, pero infinidades de esencias o números binarios representan una energía, una existencia; la cual, multiplicada por infinidades de infinitas infinidades de esencias es el resultado de todo un Universo. De manera matemática se construyó el Mundo, en el que con orden matemático se sigue ordenando y construyendo, en el que los números binarios cero y uno son como si fuesen los representados por la minúscula "nada" ínfima y la mayúscula "NADA" infinita, que de manera inevitable se tienen que componer con orden para así poder crear permanentemente cada vez más existencia de forma binaria. Teniendo en cuenta, que debido a esa contrariedad dual o repulsión dual de la nada infinita contra la nada ínfima (esencia de la existencia) la existencia atrae a la existencia y la nada atrae a la nada, lo cual justifica aún más el que lo existente sea un orden matemático binario.

2. EL CENTRO DEL MUNDO

Por no haber nada absoluto todo tiene que tener su contrariedad; por eso, necesariamente, la nada tuvo que tener su contrariedad, pero no sólo una, sino varias contrariedades ya que la nada podría disponer de varias absolutidades. Todas esas contrariedades de la nada se debieron acumular en una sola contrariedad, ya que estamos hablando de la contrariedad de la nada que es la esencia de la existencia, la cual es un sólo cúmulo de contrariedades que ha evolucionado en todo un mundo de existencia conforme a ese cúmulo de contrariedades.

¿Cuáles serían las contrariedades de la nada?: es posible que me deje alguna, la primera podría ser la centralización como contrariedad de la descentralización o infinitud de la nada, por no poseer la nada ningún centro; la segunda sería la finitud, por no poseer la nada dimensiones o por ser la nada infinita; la tercera sería la material (existencia), por no poseer la nada materia o existencia; la cuarta sería el dinamismo, por poseer la nada una plena quietud; la quinta sería la búsqueda sin fin de la perfección, por ser la propia nada perfecta; la sexta sería la tendencia a la evolución sin fin conforme al orden impuesto por la nada, por ser la nada un pleno orden como nada; la séptima sería la energética, por no poseer la nada energía y por ser pura energía esa contrariedad, energía inducida por la propia contrariedad de la nada y la octava sería la justicia, por ser la propia nada toda en sí plenamente justa como nada. Con lo cual, la nada se repelía contra ese ínfimo cumulo de contrariedades nada- existencia que hizo posible que la existencia pudiese atraer a la existencia y que la nada pudiese atraer a la propia nada.

Esas absolutidades de la nada: infinitud, descentralización, inexistencia, quietud, perfección, orden, sin energía y justicia; imposibilitaban a la propia nada a ser la nada y la obligaban a estar inducida y a poseer una serie de contrariedades que evitasen sus absolutidades. Gracias a eso, irremediablemente, surgiría en cualquier punto ínfimo de la nada esas contrariedades acumuladas en una sola contrariedad; acumuladas en un sólo punto, que sería el punto central de la infinitud de la nada, el punto central de la existencia o el punto central del Mundo (de todos los mundos en uno) y de todo lo existente (por eso no pueden existir más Mundos, porque no pueden existir más de un centro del Mundo).

Esa contrariedad de contrariedades, o punto central de la nada, había permitido a la existencia la posibilidad de existir y de poder alcanzar la infinitud de la nada; lo cual equivaldría a que la existencia pudiese respirar, a que no estuviese encerrada en una finitud, a que fuese siempre abierta, a que no tuviese fin, a que fuese eterna y a que pudiese evolucionar sin cesar conforme al orden inducido por la nada, tratando de ser siempre existencia; tratando de buscar la perfección y la justicia de la nada, cosa que la existencia nunca logrará definitivamente ya que la perfección y la plena justicia son infinitudes de la nada, son absolutidades, son imposibilidades; pero la existencia necesitará siempre buscar esa perfección y esa justicia de la nada, para poder ser siempre existencia imperfecta perfeccionándose continuamente y existencia injusta tratando de ser siempre justa.

Ese punto central se había convertido en un cúmulo compacto energético, que acumulaba todas esas energías concentradas de las propias contrariedades de la nada. Todas esas contrariedades de la nada: finitud, tendencia a la búsqueda sin fin de la perfección de la nada, justicia, dinamismo, energía, centralización (punto o formación esférica central del Mundo, con la posibilidad de que la evolución de la existencia adoptase también esa centralización y ese origen esférico) y evolución conforme al orden inducido por la nada. De esa forma, esa ínfima contrariedad de la nada comenzó a dotarse de vida como existencia, ya poseía las energías suficientes en contra de la nada; ya poseía el dinamismo energético suficiente; ya poseía la finitud energética necesaria; ya poseía la tendencia energética suficiente que le inducia a buscar sin fin la perfección, la justicia y la infinitud de la nada, lo cual también le inducía a evolucionar, a multiplicarse, a seguir un camino, un orden. De esa manera, esa contrariedad se convirtió en la esencia de la existencia, que partiendo del punto más central de la nada se convertiría en el origen central de la existencia, que de forma ínfima, dinámica, esférica, imperfecta, injusta, energética y ordenada evolucionaría de la única forma posible de evolucionar, multiplicándose indefinidamente inducida por el camino u orden impuesto por la nada.

 

3. ALGUNAS LEYES DE LA NADA

Primera ley de la nada: La imposibilidad de que pueda existir algo absoluto, induce a que todo tenga su contrariedad. Al tener todo su contrariedad no puede existir nada absoluto. Con lo cual, ni la nada puede ser absoluta ni la existencia tampoco, siendo ambas, contrariedades entre sí. Por lo tanto, la nada y la existencia existieron siempre como contrariedad la una de la otra. Por eso mismo, la nada no puede ser absolutamente nada ni la existencia puede ser absolutamente existencia.

Segunda ley de la nada: Todas las contrariedades esenciales sufren exactas contrariedades, debido a que han evolucionado de las mismas exactas contrariedades nada-existencia.

Tercera ley de la nada: Al ser la contrariedad una acción dual, todo lo existente tiende a ser un orden dual de contrariedades.

Cuarta ley de la nada: Al poseer la nada una contrariedad repulsiva contra la existencia, induce a que la existencia atraiga a la existencia y a que la nada atraiga a la nada.

Quinta ley de la nada: La nada al no existir, al ser inexistencia, es subjetiva; con lo cual, inevitablemente, la nada de su propia inexistencia tuvo que poseer como contrariedad algo inexistente, algo subjetivo; algo tan infinitamente pequeño que era casi la nada pero que era inexistencia hecha existencia. El resto del Mundo no existía, porque era todo la misma nada subjetiva, la cual se concentraba toda como contrariedad en esa primera infinita ínfima existencia subjetiva.

Sexta ley de la nada: Ahí estaba el gran poder de la inexistencia en ser existencia, no en esa primera infinita ínfima existencia subjetiva que era casi la nada; sino en la unión de infinidades de esas ínfimas existencias, las cuales todas juntas posibilitaron que la existencia fuese algo real. Esas constantes duplicaciones o multiplicaciones de esas ínfimas existencias que posibilitaron la infinitud de infinidades de esas ínfimas existencia; al tener la posibilidad de atraerse entre sí, construyeron todo un gran Mundo que todavía sigue engrandeciéndose sin cesar.

Esa primera infinita ínfima existencia subjetiva, que era más nada que existencia, por sí sola no era nada. Sin embargo, la unión de infinitas infinidades de esas esencias podían hacer que la existencia pareciese una existencia real y pudiese hacer realidad la materia, la energía incluso la vida. Esa unión de esencias de la existencia posibilitaron, no sólo que la existencia fuese cada vez más abundante, sino que las propias energías de todas las contrariedades acumuladas se multiplicasen indefinidamente, y que todo lo que atañe a la existencia se multiplicase también conforme a lo que es la existencia en sí y a sus límites expansivos.

Esa es la grandeza de la existencia, la posibilidad de que de una simple inexistencia con el poder de duplicarse continuamente de manera casi instantánea se duplicasen infinidades de duplicaciones en múltiples infinidades de duplicaciones, hasta componer una cada vez más creciente existencia.

Séptima ley de la nada: La nada y su contrariedad la existencia, han existido siempre, porque dónde no existía el tiempo no se puede determinar cuándo existió algo.

No pudo existir la nada sin la existencia, porque la existencia es la nada hecha existencia y la nada sin la existencia no es nada. Gracias a la oposición que le impone la existencia a la nada y viceversa, la nada y la existencia son inseparables, y lo serán siempre por mucho que se repelan, ya que la existencia está rodeada de la nada y la nada rodea a la propia nada porque más allá de la nada no hay nada; y por eso, la nada ni la existencia pueden huir de la nada.

Decir: "siempre" existió la nada o decir: "nunca" existió la nada, es decir lo mismo, porque la nada no existe. Lo que existe es la contrariedad de la nada que es la misma contrariedad que la de la existencia pero en sentido contrario. Decir: "siempre" existió la existencia o decir "nunca" existió la existencia, es decir lo mismo, porque la existencia no existe. Lo que existe es la contrariedad de la existencia contra la nada, que hace que la existencia exista.

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Autor: salvador sanchez melgar
Enviado por salvadorsanche2 - 28/10/2010
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