El navegador que utiliza no soporta el javascriptExt1 - Google Tag Manager

Síguenos en

Siguenos en FacebookSiguenos en TwitterSíguenos en Google+

LUcía Etxevarría tira la toalla

ver las estadisticas del contenidorecomendar  contenido a un amigo
compartir en facebookcompartir en twittercompartir en tuenticompartir en tumblrcompartir en meneame

Lucía Etxebarría deja de escribir novela según propia decisión porque "...tengo que alimentar a mi hija y pagar las facturas"... alegando, además, que la culpa la tienen toda las descargas gratuitas p2p que estan arruinando el mundo del arte. Son muy duras las declaraciones que hace la Etxebarría a través de las redes sociales.

Declaraciones que nos desvelan algunos de los tejemanejes editoriales, hasta ahora desconocidos por herméticos, en un territorio - el de la cultura editorial -en el que nadie habla porque las cosas de casa se lavan en casa. Lucía, con quien tengo una muy especial e interrumpida comunicación a través de Twitter, en estos últimos tiempos destilaba decepción en sus twits. Decepción y rabia por no poder hacer nada al respecto.

Desde que empezó en 1996 a escribir en serio su primera obra "larga" un ensayo (biografía novelada) sobre Kurt Kovain y Courtney Love, ha tenido que pasar por todo tipo de experiencias, tanto literarias como vitales, que han configurado la mujer que hoy, a sus 45 años, ha perdido la fe en muchas cosas a fuerza de desengaños. La que fuera "fille terrible" de la literatura española (todas las televisiones requerían su presencia en los debates) ha aprendido a fuerza de batacazos que nada era tan fáciul ni tan simple.

Que había complejas tramas, que urdían ocultos personajes, que elevaban al Olimpo de los deseados o hacían descender al infierno de los desheredados, con un solo movimiento de su dedo, a cualquier bicho viviente. Ahora, ya ni eso. Es el mismo pueblo el que, gracias a las redes sociales y sus prerrogativas, encumbra o hunde a cualquiera, sea escritora o actor. También es verdad que entre ese mismo pueblo hay personas generosas y compasivas que ayudan a sus fetiches u objetos de deseo con frases de ánimo y apoyo "moral".

Pero de lo que se queja Lucía es de la falta de interés en las editoriales por promocionar, ya no a los autores noveles, sino incluso a los consagrados.Tal vez tenga que ver la cosa con los diversos pleitos por plagio a que ha tenido que enfrentarse en todos estos años la escritora, que le han creado una mala imágen. Sabido es que mas vale ser modosito y no meterse en trifulcas que aparecer en las portadas de los diarios por una cuestión de plagio.

Eso a las editoriales - y a cualquier empresa - no les sienta nada bien. Prefiern la gente mediocre, a la problemática. Y eso ha sido uno de los detonantes que ha hecho que, por ejemplo, con este su último libro: "El Contenido del silencio" no haya habido promociones sonadas ni fiestas, ni invitaciones por parte de Planeta, a la que está ligada por contrato. Eventos que sí han organizado para otros escritores con menos trayectoria o menos carisma que nuestra estimada Lucia. Es muy triste que una escritora ganadora del Nadal, del Primavera de Novela, del prestigioso Planeta, cuando era muy jóven, se vea en la circunstancia de tener que organizar ella misma su promoción en pubs y bares de las ciudades que visita, y firmas de libros en lugares distintos de las librerías porque estas "lo tienen todo completo hasta Junio", llegando hasta el extremo de ¡sortearse a si misma! (pasar un día completo con uno de los compradores de su libro) a través de Facebook.

Ella culpa a las descargas ilegales y a las copias fraudulentas, pero me temo que la cosa es mucho mas profunda que todo eso. Me sabe muy mal asistir a este declive de una profesional que, aparte de un currículum impresionante, ha tocado la narrativa, la poesía, el ensayo, ha sido editora para terceros y ha escrito guiones para algunas de las producciones mas vistas de los últimos años. La Etxevarría tira la toalla y a algunos nos duele un poco que la vida sea tan cruel con las gentes que realmente valen y les de oportunidades sin fin a tantos freaks y aprovechados sin méritos. Pero el Show es así... y siempre debe continuar. Quería poner el enlace del largo adiós de Lucía a través de Facebook, pero para acceder a el se necesita tener una cuenta allí. Asi que, lo transcribo tal cual, porque no tiene desperdicio y es tan históricamente válido como un documento de otra época, por lo que de retrato de la economía en el arte tiene.                                                            

Lucía EtxebarriaComo ya anuncié ayer, mi intención, de momento, es dejar de escribir novelas por unos años Me sorprende enormemente que tanta gente no lo haya entendido y que, para colmo, me critique por ello. No sé en qué trabaja esa gente a la que ha sentado tan mal lo que he dicho. No sé si sus padres los mantienen o si han heredado una fortuna. A mí no me mantienen ni mis padres ni un marido ni un ex marido, y por lo tanto tengo que trabajar para vivir.

Porque mantengo mi casa y a mi hija.  Cuando Miguel Angel pintó la capilla Sixtina, se los pagó el Papa Sixto, con la intención no de que esos frescos los disfrutara la plebe, sino solo los doscientos elegidos de la corte papal que se reunirían all. Doscientos, repito. Ni uno más. Esa capilla no era de acceso público. Cuando el Greco, Velázquez o Goya pintaban cuadros, se los compraban o bien el rey o bien miembros de la corte que podían pagarlos, y los colgaban en las paredes de su casa, no en un museo.

Cuando Baudelaire escribía, por mucho que preconizara el lema parnasianista de “ el arte por el arte” ( dado que Baudelaire era muy rico y no tenía que trabajar para vivir), el editor le pagaba por las copias vendidas, y de hecho “ Las flores del mal” fue un éxito editorial en su momento y, que la historia sepa, Baudelaire no hizo ediciones de sus obras para repartirlas gratuitamente entre sus amigos artistas ni tampoco donó el dinero de sus derechos de autor a los pobres.  Cuando Stalin, Mussolini, Hitler o el propio Franco pagaban a artistas para que sus esculturas o edificios decoraran las calles de las ciudades, el fin era propagandístico, no artístico. La cultura nunca ha sido gratuita, nunca. Por mucho que algún inculto se empeñe en afirmar lo contrario. Y nunca había sido tan democrática como hasta ahora, puesto que solo en el siglo veinte todos los estamentos sociales han podido tener acceso al arte que, hasta el XIX, estaba reservado a una élite que podía pagar por él.

Pero en nombre, supuestamente, de la democracia, se está asesinando la cultura.  Sí, existe en según qué círculos esa asociación de la cultura con el arte incomprendido de los artistas incomprendidos que, del mismo modo que desarrollan una forma de vida alternativa o extravagante o bohemia, desarrollan su arte de forma ajena a las instituciones artísticas), los encargos oficiales y el mercado. No por casualidad el arte soviético calificó estos principios parnasianistas de ideas burguesas, porque lo son. Porque solo el que es rico por su casa puede abrazarlas. Los demás no podemos. 

Yo cobro por copia vendida. Si se me da un adelanto de derechos de autor, se suele estimar en función de las copias que el pasado libro haya vendido. El último adelanto ha sido sensiblemente más bajo que el anterior, porque “ Lo Verdadero es un momento de lo falso” vendió menos de lo esperado. Eso sí, lo podéis descargar en internet en cinco minutos. Y por eso, precisamente, vendió tan poco.  Es tan simple como que no me puedo poner a escribir otra novela porque tengo que comer para vivir y, si bien mi situación no es desesperada, ni mucho menos, tampoco es que pueda vivir del aire, ni que pueda seguir así el resto de mi vida. Empieza a ser hora de que me busque un trabajo. Y sí, podría sacrificarme mucho, trabajar en otras cosas y escribir dos horas cada noche, pero sí he tenido una hija ha sido precisamente para estar con ella, y también quiero estar con mi familia y con mis amigos. No quiero llegar a casa derrengada y ponerme a escribir a partir de las ocho.

Lo hice con veinticinco años. Entonces me sobraba energía y no tenía una hija. Ahora no me siento capaz de repetir el esquema. Y, sobre todo, no quiero regalar gratuitamente mi obra a gente que, precisamente, se permite dejar en mi muro unos comentarios tan desagradables como los que he leído. Así que si queréis comprar “ El contenido del silencio “ en papel, me haréis un favor enorme. Recibiré alrededor de un euro y medio por copia vendida ( deberían ser dos euros pero hay que descontar comisiones de agente, gestor, hacienda y demás).

Si la queréis descargar y encima dejar mensajes en mi muro jactándoos de haberlo hecho, me haréis la putada del siglo, pero ¿ si me queréis dañar tanto, si tan poco aprecio me tenéis, qué interés podéis tener en leer nada de lo que yo escriba, qué os puede interesar nada de lo que yo cuente? Yo, sinceramente, no le veo la coherencia por ningún lado.  Hay millones de otros trabajos que podría hacer, y los podría hacer bien. Entre otras cosas, he sido traductora, camarera, jefa de prensa en tres multinacionales, editora, correctora, responsable de comunicación, promocionera. Podria volver a cualquiera de esos trabajos mañana mismo ( bueno, mañana quizá no, que haya crisis, pero pasado mañana sí.

Siempre he sido muy buena en lo que hacía ). O podría irme a vivir a China y abrir un bar allí, como va a hacer el novio de mi sobrina ( olé sus huevos y su coraje) . Y muy probablemente trabajaría menos de lo que ahora trabajo y cobraría más. No sé muy bien qué narices voy a hacer con mi vida, pero sé que ahora no quiero seguir escribiendo novelas. Si alguien lo entiende, bien. Si no, también. Yo no conozco de nada a los que me habéis puesto a parir ( la mayoría, para colmo, sin dar el auténtico nombre y apellidos, cobardemente escudados tras un seudónimo) y por lo tanto vuestra opinión no me afecta mucho, porque , por lógica, solo me afectan las opiniones de la gente a la que siento cercana o a la que respeto mucho. 

Si hay otros artistas, sean escritores, músicos, cineastas o guionistas, que han heredado grandes fortunas o reciben suculentas pensiones de sus ex maridos, o se han casado con un jeque del petróleo y tienen mucho tiempo libre y lo quieren dedicar precisamente a la creación, no diré que me alegre por ellos, diré que me provocan una envidia enorme.

Los demás, estamos aterrados. Los músicos pueden sobrevivir, dado que pueden tocar, pero los compositores que antaño cobraban exclusivamente por derechos de autor porque no son interpretes ( es decir, los que les escriben las canciones a Mónica Naranjo, Luz Casal, Fangoria,Malú, Marta Sánchez, o demás interpretes que no componen sus temas ) están empezando a tener problemas serios. 

Pienso en tres amigos guionistas que a día de hoy viven uno del dinero de su mujer que trabaja en un banco, otra del de su marido, que también trabaja en un banco, y el tercero se ha ido a trabajar a la empresa familiar. Estas tres personas hace diez años vivían bien, muy bien, de su trabajo. Poco a poco compositores, guionistas, escritores, vamos a buscarnos las lentejas por donde podamos porque , parafraseando a Shakespeare, que por cierto , cobraba , y bien, por su trabajo, si nos pinchan, sangramos, si nos hacen cosquillas, reímos, si nos envenenan, morimos, y si nos humillan… .

Bueno, ya recordáis la cita. Yo no tengo posibilidad de venganza, pero sí tengo la posibilidad de salir del juego, y es lo que pienso hacer. Porque si no nos dan de comer, nos morimos de hambre, y si no pagamos las facturas, nos demandan.  A día de hoy no tengo la más mínima intención de ponerme a escribir otra novela, y mucho menos un guión de cine. El abogado me cobra mil euros por cada uno de los seis juicios a los que me he tenido que enfrentar este año por culpa, precisamente, de una historia que no hubiera sucedido si yo no escribiera y no me hubiera hecho famosa haciéndolo.

El fontanero me ha cobrado doscientos euros por la reparación de la cañería. Movistar me ha cobrado mil seiscientos euros por una factura fantasma de cuyo importe quisiera no acordarme, pero me acuerdo. La comunidad de mi casa, tiene costes, el IBI lo pago, pago todos mis impuestos religiosamente, pago la comida de mi hija, sus libros, sus uniformes, mi comida. Y de algún lado tendré que sacar el dinero para hacerlo. Repito: Ni he heredado una fortuna, ni me casé con nadie de la realeza, ni a día de hoy tengo cuerpo como para que me paguen por mis servicios sexuales. ¿ Es tan difícil de entender?

Fuente: http://paper.li/wizfun/1315752719#
Vota:
Resultado:
(5 votos: promedio 2.8 sobre 10)
Autor: Wizfun y transcripción
Enviado por wizfun - 22/12/2011
ir arriba
COMENTARIOSañadir comentario
Regístrate en la web para poder comentar
o conéctate con Facebook
0 Caracteres escritos / Restan 1000
Aburrimiento Mmmmm... Me callo. Confundido Sorprendido Sonrisa Guiño Risa Fiesta! Diablo Beso Lengua Inocente Mier..! Enfermo Enojo Triste Llanto 
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
ir arriba

¿Cómo crear un Album Digital Hofmann?
Organiza las fotos de tus vacaciones, bodas y otros momentos especiales en un album Hoffman personalizado en sólo tres pasos:
- Descargar Hofmann gratis
- Pon el codigo registro hofmann 410767
- Crea el álbum en tu ordenador.
- Recíbelo en tu casa sin gastos de envío.

¡Ahora también calendarios personalizados

Ya disponible la versión de Hoffman para MacSíguenos en Facebook!

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestrapolítica de cookies. Aceptar