La religión. Una de las cosas que más sorprende de Guatemala, es la simbiosis entre la religión católica y las religiones precolombinas. Mientras en otros lugares se lían a estacazos, aquí los mamporros se dieron hace mucho tiempo y los indígenas optaron por adaptar las
enseñanzas de los misioneros a sus ritos (o al revés). En Chichicastenango podéis ver a los chamanes en la puerta de la iglesia, invocaciones a los santos ante un ídolo al que se sacrifican animales y el sentido colorista de la muerte. Imprescindible visitar la iglesia de Santo Tomás, Pascal Abaj y el cementerio.
 | | Iglesia de Santo Tomás. |
|  | | Pascal Abaj. |
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La iglesia de Santo Tomás. La escalera de entrada es punto de reunión de los chamanes. Por la puerta principal sólo pueden pasar los líderes religiosos, sean sacerdotes o chamanes. Si lo haces tú, probablemente no te dirán nada, pero es muestra e buena educación respetar las costumbres de los lugares que visitas.
Pascal Abaj. En un cerro cercano al pueblo, unos 15 o 20 minutos andando, podéis ver este ídolo. Es fácil ver a chamanes que interceden por una familia realizando ofrendas al ídolo. Algunas de estas ofrendas consisten en el sacrificio de animales.
 | | Cementerio. |
|  | | Cementerio. |
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El cementerio. La combinación de la iconografía católica con el colorismo maya resulta espectacular. Si lo visitas a primera hora de la mañana, es probable que te acompañe una neblina que haga la visita más sobrecogedora.
El alojamiento. En Chichicastenango disfrutamos del hotel con menos comodidades (excepto el de Río Dulce) pero con más encanto de todo el viaje. Se trata de un auténtico museo de escultura religiosa ubicado en una mansión colonial preciosa. El hotel Santo Tomás.

