
Hay quien ha tomado la determinación de hacer de la política su profesión. La "profesión" va por dentro diría un Director General de hoy en día. Tienen todos, los esfínteres pegaditos. Las gentes de a pié ya se empiezan a creer eso de que ser cargo administrativo NO es tan chollo como antaño.
Estan mas vigilados que el alcalde de Marbella. Las lupas con que se miran los "pufos" son de gran aumento y nadie esta libre de sospecha.
Debe ser un trago eso de ir por la calle recibiendo las miradas sonrientes del personal, los codazos a la descarada y algun que otro insulto en voz muy audible. Claro que eso,habiendo coches oficiales,ni se nota.
No compensan los atributos del cargo las úlceras,sobresaltos y urticarias a que estan sometidos constantemente aquellos que osaron pensar que la política era una "bicoca".
A cada cerdo(con perdón) le llega su San Martín y los matarifes - en estos casos- son, aparentemente, aquellos mismos que con sus votos pusieron al funcionario en la poltrona; digo aparentemente porque, en el fondo, hay "intereses" mas subterráneos en el hecho de la defenestración del empleado de turno.
Las marionetas, que son movidas desde lugares impensables con hilos invisibles de corruptela, saben cuando juran sus cargos, que deben aprovecharse de ellos en el menor tiempo posible, porque no hay nadie imprescindible y cientos de ojos estan pendientes de su cese para ocupar el puesto vacante.
Resulta menos peligroso y mas rentable hacerse imitador de Buenafuente o Latre,cosa que supone el mismo esfuerzo neuronal y,sin duda, la total aceptación de los "tragatodo";pasando así, a engrosar las nutridas filas de los clónicos de oficio,nueva raza nacida al amparo de la abrumadora falta de creatividad que nos invade. Ya saben, es aquello de, "niño ¿que quieres ser de mayor?”...
“... ¿yooo?... Imitador”... Je,je ...