|
Yo aprendí ...
Que no puedo exigir el amor de nadie.
Apenas puedo dar buenas razones para que gusten de mí,
y tener paciencia para que la vida haga el resto;
Yo aprendí
que a pesar de que ciertas cosas puedan ser importantes para mí,
hay personas a quienes no le interesan,
y jamás conseguiré convencerlas;
Yo aprendí
que puedo pasar años construyendo una verdad,
y que puedo destruirla en apenas unos segundos.
Yo aprendí
que puedo usar mi seducción durante unos quince minutos,
pasados los cuales tengo que saber de qué estoy hablando;
Yo aprendí
que puedo hacer algo en un minuto
y tener que responder por ello el resto de mi vida;
Yo aprendí
que así como por más que un pan se corte en rebanadas,
este pan continúa teniendo dos caras,
lo mismo se aplica para todo lo que cortamos de nuestro camino.
Yo aprendí
que tardaré mucho en transformarme en la persona que quiero ser,
y debo tener paciencia;
Yo aprendí
que puedo ultrapasar los límites que yo mismo me coloqué;
Yo aprendí
que tengo que escoger entre controlar mi pensamiento
o ser controlado por él.
Yo aprendí
que los héroes son personas que hacen
lo que creen que deben hacer en un determinado momento,
independientemente del miedo que sientan;
Yo aprendí
que perdonar exige mucha práctica;
que hay mucha gente que me aprecia pero que no consigue expresarlo.
Yo aprendí
que en los momentos más difíciles, la ayuda vino justamente de
aquella persona que yo pensaba que iba a intentar perjudicarme;
Yo aprendí
que puedo estar furioso, pues tengo el derecho de irritarme,
pero no tengo el derecho a ser cruel;
Yo aprendí
que jamás puedo decir a un niño que sus sueños son imposibles.
Será una tragedia para el mundo si consigo convencerlo de eso.
|