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Un día cuando sea niña aprenderé (Diana) |
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(14-01-2008)
Un día, cuando sea niña, aprenderé a actuar como pienso y enseñaré a mi boca a sonreír con facilidad.
Abrazaré, cuando la encuentre por la calle, a esa persona que tanto me alegra ver, sin avergonzarme por mostrar mi alegría.
Cuando sea niña aprenderé a decir ‘te quiero’ siempre que mi mente lo piense, sin dejar que las palabras se traben en mi garganta y sin obligarlas a salir cuando no muestren la verdad.
Besaré con cariño y no me sentiré obligada a hacerlo a un desconocido sólo porque me lo acaban de presentar.
Un día, cuando sea niña entenderé, que no mostrar afecto continuamente no significa ser antipática y que hacerlo simplemente significa que me apetece.
Sabré decir ‘esto no me gusta’ sin temor a no agradar a la persona a la que me dirijo.
Cuando sea niña aprenderé a no vivir siempre fingiendo y a pensar en mí sin que eso signifique hacer daño a los demás.
Dejaré que mis ojos se recreen en lo más bonito de la vida y no les obligaré más a mirar lo que no deseen ver.
Un día, cuando sea niña, me preguntaré el porqué he hecho tantas cosas que no deseaba hacer…, seguramente me preguntaré porqué no hice eso que tanto anhelaba y que tan poco costaba.
Entenderé que todo lo que he escrito hoy son sólo letras y que de nada sirven si en realidad no intento y no deseo ser niña otra vez.
Cuando llegue ese día, me levantaré y saldré a pasear por la calle con la cabeza levantada, mirando al cielo, dando brincos por las aceras, gritando y sonriendo.
Haré un alto en el camino para decirles a mis niños que no hagan caso a su madre y que sigan alborotando en el salón hasta caer rendidos.
Un día… ese día… el día en que al fin consiga aprender a ser mayor sin olvidarme de la verdad, sin alejarme ya jamás de mi verdad… volveré a ser niña.
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(12 votos: promedio 7.17 sobre 10)
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Enviado por ana75 - 26/01/2008 |
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La idiotez, la intolerancia...
También te han matado a ti Mikel??
Esos tiempos....los mataron la idiotez. El creerse que se controlaba algo reciçen descubierto.
Qué bueno reencontrarse con comentarios de gente a la que se le ha tomado aprecio y ya no anda por aquí.
Torre..., perdido en el Triángulo de las Bermudas (si lees, ya sabes cómo ubicarme, ¡capullo!).
El Manchego de La Mancha..., manchegueando por allá...
Guillermo..., enseñándoles poesía a quienes tienen toda la eternidad para aprender.
Un día, cuando sea niña, aprenderé a actuar como pienso y enseñaré a mi boca a sonreír con facilidad.
Abrazaré, cuando la encuentre por la calle, a esa persona que tanto me alegra ver, sin avergonzarme por mostrar mi alegría.
Cuando sea niña aprenderé a decir ‘te quiero’ siempre que mi mente lo piense, sin dejar que las palabras se traben en mi garganta y sin obligarlas a salir cuando no muestren la verdad.
Besaré con cariño y no me sentiré obligada a hacerlo a un desconocido sólo porque me lo acaban de presentar.
Un día, cuando sea niña entenderé, que no mostrar afecto continuamente no significa ser antipática y que hacerlo simplemente significa que me apetece.
Sabré decir ‘esto no me gusta’ sin temor a no agradar a la persona a la que me dirijo.
Cuando sea niña aprenderé a no vivir siempre fingiendo y a pensar en mí sin que eso signifique hacer daño a los demás.
Dejaré que mis ojos se recreen en lo más bonito de la vida y no les obligaré más a mirar lo que no deseen ver.
Un día,
Un día, cuando sea niña, aprenderé a actuar como pienso y enseñaré a mi boca a sonreír con facilidad.
Abrazaré, cuando la encuentre por la calle, a esa persona que tanto me alegra ver, sin avergonzarme por mostrar mi alegría.
Cuando sea niña aprenderé a decir ‘te quiero’ siempre que mi mente lo piense, sin dejar que las palabras se traben en mi garganta y sin obligarlas a salir cuando no muestren la verdad.
Besaré con cariño y no me sentiré obligada a hacerlo a un desconocido sólo porque me lo acaban de presentar.
Un día, cuando sea niña entenderé, que no mostrar afecto continuamente no significa ser antipática y que hacerlo simplemente significa que me apetece.
Sabré decir ‘esto no me gusta’ sin temor a no agradar a la persona a la que me dirijo.
Cuando sea niña aprenderé a no vivir siempre fingiendo y a pensar en mí sin que eso signifique hacer daño a los demás.
Dejaré que mis ojos se recreen en lo más bonito de la vida y no les obligaré más a mirar lo que no deseen ver.
Un día,
Un día, cuando sea niña, aprenderé a actuar como pienso y enseñaré a mi boca a sonreír con facilidad.
Abrazaré, cuando la encuentre por la calle, a esa persona que tanto me alegra ver, sin avergonzarme por mostrar mi alegría.
Cuando sea niña aprenderé a decir ‘te quiero’ siempre que mi mente lo piense, sin dejar que las palabras se traben en mi garganta y sin obligarlas a salir cuando no muestren la verdad.
Besaré con cariño y no me sentiré obligada a hacerlo a un desconocido sólo porque me lo acaban de presentar.
Un día, cuando sea niña entenderé, que no mostrar afecto continuamente no significa ser antipática y que hacerlo simplemente significa que me apetece.
Sabré decir ‘esto no me gusta’ sin temor a no agradar a la persona a la que me dirijo.
Cuando sea niña aprenderé a no vivir siempre fingiendo y a pensar en mí sin que eso signifique hacer daño a los demás.
Dejaré que mis ojos se recreen en lo más bonito de la vida y no les obligaré más a mirar lo que no deseen ver.
Un día,

no hay nada peor que un adulto, que niega tener un niño dentro
un niño que sale mas veces de las que él se imagina.
No hay nada mejor que reconocer a tu niño, ese que fuiste un día
y que ha quedado impreso, en todo tú.
Es absurdo pensar que como las serpientes cambiamos nuestros ciclos
ahora me despojo de la niñez y me visto de adolescente en la siguiente muda me disfrazo de adulto.
Ser humano no es fácil es complejo.
El niño que llevamos dentro saldrá con la cosa más tonta si no vive reprimido
ser niños nos libera nos permite sorprendernos ilusionarnos
nos rescata de la espiral con normas en la que vivimos.
Un niño aceptado y comprendido es mejor que un niño reprimido e incomprendido.
Un adulto que da rienda suelta a su niño entendido
es un adulto con un cacho de felicidad asegurada.
Muchas actuaciones negativas adultas, es consecuencia de un adulto
que ignora el niño que lleva dentro dejándolo a su libre albedrío
cometiendo estupideces, propias de un niño malcriado, en un adulto.
lo malo es que no todos los niños guardan buenos recuerdos para cuando sean adultos
pero esa, es otra historia.
saludos... buen artículo y buenos comentarios
 A pasear por esa orilla, descalza, reflexionando sobre esa adultez...
Cuando cumpli 15 años, me encerré en mi habitación y lloré..., lloré hasta que se me pusieron los ojos rojos y se me hincharon...
¡qui&eacut e;n le mandaba a "alguien" hacer correr el tiempo...!
Yo no quería dejar de ser aquella niña que era..., con mis "terriiiiiibles" complicaciones..., con mis problemas...,con con mis asuntillos por terminar..., buenos o malols, pero MIOS...
lE HICE UN POEMA A MI MUÑECA jULIETA, que luego salió premiado en mi Instituto (sorprendentemente unos años después, una canción con el nombre de "MI MUÑECA", casi lo "borda"...)
El mundo de "los mayores" me parecía tan falto de gracia..., de belleza..., de intereses que a mi me "interesaran"...
aquí estoy, y sigo quejándome...
Como tú, querida Diana, como tú...
Todo lo que expresas lo hago mío..., TO-DO...
LE CONTESTAS A LUNARES: NO ES UNA VUELTA A LA NIÑEZ...NO..., ES NO HABER SALIDO DE ELLA...ES CON TEMPLAR EL MUNDO BAJO EL "OTRO" PRISMA
besos
y mi adhesión...
que no sirven de mucho, pero la tienes
...................... ................
 Eso mismo es lo que nos pasa a algunos cuando nos hacemos mayores, Corazón, que nos gusta complicarlo todo mucho más de lo que por sí mismo es, dejando de lado, Manchego, la esencia de la niñez, solamente por alguna tontería cómo puede ser la vergüenza y es verdad eso de que sería maravilloso que pudiéramos aplicar esos sentimientos que todavía viven en nosotros, pero que tenemos tanto la manía de esconder
Lo que yo quisiera realmente, Lunares, no es viajar a la niñez, es no ser tan estúpidamente mayor como soy a veces
Qué podemos latir en la niñez?... mmmmm… creo que en ocasiones despertamos y nos damos cuenta de lo enfermamente mayores que somos y aún viendo lo que no nos gusta de nosotros, seguimos haciéndolo, como mayores que somos, claro, pues si dejáramos de hacerlo, puede que nos avergonzáramos de actuar con tanta espontaneidad y sinceridad… ja, ja, ja….
Muros infranqueables, Torrebruno?
No los veo ni tan infranqueables, ni tan fáciles de franquear, pienso que todo es intentar no pensar tanto… simplemente eso
La mayoría de las cosas que hacemos como mayores, las hacemos simplemente por eso, por pensar demasiado antes de actuar, pues, en mi caso por lo menos, aún me sale de dentro el apretar a correr hacia una persona gritando de alegría por verla, pero mi cabeza me refrena para que me comporte como yo misma me he inculcado que es la manera correcta de hacerlo.
Bueno dicho todo esto, os doy las gracias (adultamente) por comentar tan amablemente mi contenido y por haberlo valorado tan positivamente.
Si tengo que finalizar mi aportación sin la intervención de mi mente recriminatoria, diría:
‘Anda ya!!!, dejémonos de leer gilipolleces y vayámonos todos a correr un rato descalzos por la orilla del mar!!!’
Cuando nos convertimos en adultos nos convertimos en seres complejos
enmarañados por nuestra vivencia, somos padre adulto y niño.
Saber combinar los tres es la tarea del adulto
podemos convertirnos en una réplica del padre buena o mala
podemos quedarnos prisionero en la niñez.
Como dices Diana…
aprenderé a ser mayor y sin olvidar mi verdad…volver a ser niña.
saludos...
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