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Muchos son los dias que, camino de mi trabajo, a esa temprana hora, presencio la misma escena.
Un vagabundo, (ahora sin techo), apura su quinto sueño en el refugio que le proporciona el rincon de dos fachadas. A su derecha tiene un carrito de supermercado donde amontona con desorden sus enseres, asomando por encima de ellos la cabecita de un cachorro. Y a sus pies el eje de esta historia... un patetico e indefenso chucho que, perfecto conocedor de la situación, vela el dormir de los dos utilizando el unico arma de que dispone... la mirada, una mirada que deja cruzar con quien transita para no pedirle nada, solo respeto y silencio.
Es un topico, pero... ¡cuantas cosas nos enseñan los animales!
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