El navegador que utiliza no soporta el javascript
¿Tienes un Android? Descárgate nuestra APP!!!


Mi canto a la vida (José María Álvarez Pérez)

ver las estadisticas del contenido recomendar  contenido a un amigo
compartir en facebook compartir en twitter compartir en tuenti compartir en tumblr compartir en meneame

Una vez tuve unos zapatos nuevos que en su día escogí con cariño y con esmero. Eran unos zapatos grandes, de cuero negro, que por mi Amor brillaron tanto –quien lo diría- tanto como el mismo sol de mediodía.

Recuerdo que me los probé en la tienda y paseé con ellos por entre los mostradores ¡y hasta por encima! Tan bien me sentaban que, más que andar, yo flotaba. Parecíamos uña y carne, sí, me sentaban como un guante.

Aquel día nació un Gran Amor, comunión Perfecta: mis zapatos y yo.

Cada noche me acosté impaciente deseando escuchar la desagradable sinfonía de aquél gallo mecánico que anunciaba el nuevo día.

Y así calcé mis zapatos cada mañana, ésta y otra, y un mes y un año... Cada segundo de cada día yo disfruté y acaricié su divino propósito de proteger mis pies. Su comodidad, su calidez y su elegancia se pusieron a mi servicio y yo aproveché la experiencia y agradecí su oficio.

Jamás desperdicié, de corazón, un solo instante de aquella sagrada unión. Jamás torturé mi mente, simplemente, elucubrando cuando, como, o por donde se romperían porque si me hubiese atrevido a pensar en su ya previsible final os aseguro que no habría tenido tiempo de amarlos tanto. Y es que cada instante, lo sé, empieza y termina justo a la vez y, si no vives un segundo, éste fallece a tus pies. Y ahora pensarás: “Ya, pero después de este segundo habrá otro y luego más". Bien dijiste: será OTRO sí, más nunca el mismo, ya nunca igual y pensando como piensas... también te lo perderás.

Por esto yo no dejé de sentir, mientras duró, la suave caricia de la negra piel de aquellos zapatos rozando la blanca mía.

Y fue como os cuento hasta que llegó el momento en que por su suela abierta murmuró el destino que mis -otrora nuevos- zapatos viejos habían dejado de servirme y que su mudo propósito de proteger mis pies concluía con el anunciado desgaste de sus materiales.

Bien sabe Dios que yo habría sido eternamente fiel al disfrute de mi calzado pero prolongando su uso contra propósito -sólo por miedo o por compromiso- no habría conseguido otra cosa que destrozar mis pies.

Así que, sin más, di gracias y los sacrifiqué sin ponerme siquiera a pensar si caminaría descalzo a partir de entonces o aprendería a volar.

Páginas: ir a primera páginair a página anterior 1 2 ir a siguiente páginair a última página
Vota:
Resultado:
(131 votos: promedio 2.74 sobre 10)
02/10/2002 ir arriba
COMENTARIOS añadir comentario
Regístrate en la web para poder comentar
0 Caracteres escritos / Restan 1000
Aburrimiento Mmmmm... Me callo. Confundido Sorprendido Sonrisa Guiño Risa Fiesta! Diablo Beso Lengua Inocente Mier..! Enfermo Enojo Triste Llanto 
1) esta chevere!!!
me encanto esta reflexion, parece mentira pero no nos damos kuenta de q no disfrutamos lo q tenemos... genial esta chevere!!!! muy bueno!!!!
 0   0   chika banda - [22/01/2005 21:24:49] - ip registrada
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
ir arriba


¿Cómo crear un Album Digital Hofmann?
Organiza las fotos de tus vacaciones, bodas y otros momentos especiales en un album Hoffman personalizado en sólo tres pasos:
- Descargar Hofmann gratis
- Pon el codigo registro hofmann 410767
- Crea el álbum en tu ordenador.
- Recíbelo en tu casa.

¡Ahora también calendarios personalizados!

Ya disponible la versión de Hoffman para Mac