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Extractado de la Revista 'Hacer Familia'.donde Alfonso Aguiló argumenta sobre el Carácter.
(Dedicado a esas Hermosas águilas... todos mis buenos amigos de Webalia. )
Franchesca Romero
Un maestro samurai paseaba por el bosque con su fiel discípulo, cuando vió a lo lejos un sitio en apariencia pobre. Al llegar al lugar pudieron comprobar la pobreza de las construcciones y de sus habitantes: un matrimonio y tres hijos, una sencilla casa de madera, vestidos sucios y desgarrados, sin calzado.
Preguntaron al padre de familia: 'En este lugar no hay posibilidades de trabajo ni de comercio, ¿como hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?'
Aquel hombre calmadamente respondió: 'Tenemos una vaquita que nos dá varios litros de leche todos los días. Una parte la vendemos o la cambiamos por otros productos en la ciudad vecina y , con el resto, producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo. Así vamos saliendo adelante'.
El sabio agradeció la información, contempló el lugar, luego se despidió y se fué.
Siguieron su camino y , un rato después se volvió hacia su discípulo diciéndole: ' Busca esa vaquita, llevala hasta ese corbacho y lánzala al fondo del barranco'.
El joven, espantado, cuestionó la orden recibida, ya que aquella vaquita era el único medio de subsistencia de esa pobre familia. Más, ante el silencio absoluto de su maestro, finalmente se dispuso a cumplir lo ordenado. Empujó la vaquita por el precipicio y la vio desaparecer.
Aquella escena quedó grabada en su memoria durante años. Un buen día, el joven apenado por la culpa, resolvió regresar al lugar y contarle todo a aquella desdichada familia; pedir perdón y ayudarles en lo que pudiera.
A medida que se aproximaba al lugar de nuevo, descubrió todo muy cambiado, más bonito, con árboles, plantaciones vehículos de labor... y enmedio de todo aquello una gran casa en cuyo jardín jugaban y saltaban riendo unos niños. El joven se entristeció imaginando a aquella humilde familia que había tenido que vender todo aquello... para sobrevivir.
Aceleró el paso y se aproximo hasta el lugar, preguntó que había sido de aquella familia que años ha vivían allí?? a lo que el hombre le respondió: somos nosotros mismos... el joven admirado le preguntó: ' ¿Como han logrado ustedes mejorar este lugar y cambiar de vida?'.
A lo que el hombre le respondió : ' Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió y de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos, y así alcanzamos el éxito que sus ojos pueden contemplar ahora. '
MORALEJA:
Lanzémos 'Nuestra Vaquita' por el precipicio, tengamos valor para hacerlo y con ello descubriremos todo nuestro potencial... Y así no nos lamentaremos al observar el 'magistral vuelo de las águilas' por el cielo, mientras desde el suelo nos dedicamos a escarbar entre la tierra para encontrar nuestro alimento, como hacen aquellos alicucos que creen que solo han nacido para eso .
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