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La importancia de perdonar (Dámaso BERNAL SAYES) |
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Aquel día, el policía David se encontraba de servicio a cargo de la custodia y seguridad de los detenidos en la Comisaria y como tal, siempre extremaba en observar las medidas de seguridad y precauciones pertinentes. En tales circunstancias en forma altanera el policía Pabilo Gutarra, se le acerca quien con un documento en la mano le ordena que sacara un detenido para conducirlo al Departamento de Medicina Legal por disposición superior.
Luego de verificar el documento David proceda a anotar en un cuaderno, lo cual incrementa la impaciencia de Gutarra, quien no cesa de burlarse, al concluir la anotación David le solicita que firmara el cargo por el detenido, ante ello Gutarra de las burlas pasa a los insultos.
David, muy sereno y cauto, y con la cortesía que le es característico; pero muy ofuscado ante tanta ofensa le dijo:
- Gutarra, siempre te he tratado con mucho respeto y cortesía que te mereces como persona y como policía, sin embargo me ofendes solo por tratar de cumplir mi trabajo, me obligas que a partir de hoy a tratarte como eres y como te mereces.
- Es que eres un cagón y un…; me haces perder el tiempo por desconfiado. y se retiró llevándose el detenido.
Pasó aproximadamente tres horas luego de aquel incidente y Gutarra retornó con el detenido, David, de inmediato anotó en su cuaderno de cargos, con tinta roja y letras grandes la palabra “ENTREGADO”, conduciendo luego al detenido a su celda.
Gutarra sin decir palabra alguna no dejaba de observar a su colega quien en todo momento se mostraba indiferente, cuando se disponía a alejarse, este lo contuvo por el brazo y le dijo:
- Coleguita: reconozco que te ofendí, me porté muy mal contigo. Te prometo que no volverá a ocurrir- al decir esto le extendió la mano y añadió- perdóname amigo.
David, no era un tipo rencoroso y no podía desairar la mano extendida de alguien que reconoce su error y pide disculpas; apretó sus manos y la abrazó fuerte diciendo:
- No te preocupes hermano, no ha pasado nada, te comprendo. Gutarra se alejó y muy presuroso mientras que David pensativo se dirigió a la computadora, y ubicó en los archivos de su USB un artículo leído en un suplemento dominical y que había tenido la precaución de transcribir: LA IMPORTANCIA DE PERDONAR.
Perdonar es una expresión de amor que nos libera de las ataduras que amargan el alma y enferman el cuerpo. Perdonar no significa estar de acuerdo con lo que pasó, ni aprobarlo. No significa que dejemos de darle importancia a lo sucedido y que nos causo tanto dolor, no dar la razón a quien nos lastiman. Simplemente es dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor, rabia o enojo, si no perdonamos, permanecemos atados a la o las personas desde el resentimiento y mal momento. Es como permanecer encadenado, atado sin poder liberarnos o sentir paz!
Es el veneno más destructivo para el alma y el espíritu porque neutraliza los recursos naturales que tenemos. Perdonar es una práctica constante que debemos realizar para estar en paz. Así que hoy comencemos por perdonar por las cosas que no fueron de la manera como lo pensamos. Con esta “CALVE” nos liberaremos iniciando nuestro perdón hacia las personas que nos han herido o por las cuales he sentido resentimiento. Aceptando mis imperfecciones y que no somos infalibles, que cometemos errores y por eso es más fácil poder perdonar.
“Perdonemos para poder ser perdonados. El perdonar es de grandes almas y seres con visión futurista”. Toda medicina que podamos ingerir, toda practica que se pueda realizar buscando como mejorar nuestra salud, serán infructuosos si no estamos en paz con nosotros mismos, mas por el contrario tarde o temprano esto repercutirá en nuestro perjuicio, porque de nada valdrá tener el cuerpo sano mientras que nuestras culpas, nuestras actitudes, nuestros errores que no lo admitimos.
Lamentablemente nos estarán matando. “¿Queréis ser felices un instante?: Vengaos; ¿queréis ser felices siempre?: Perdonad”.
LA IMPORTANCIA DE PEDIR PERDÓN Reconocer los errores trae beneficios a la salud y al espíritu. Luego de una discusión lo más difícil es reconocer que se ha cometido un error y que se debe pedir perdón.
Ya sea por orgullo o por no encontrar el momento o las palabras adecuadas, no se asume la responsabilidad de tener que disculparse por el contrario, se busca la forma de justificar la acción. Al respecto, investigaciones Psicológicas indican que guardar rencor afecta el estado de ánimo y la salud se deteriora.
Pero la forma de evitar esta situación no pasa solo por el hecho de decir “lo siento”, el verdadero beneficio del perdón radica en decirlo de corazón, con sentimiento. Quienes practican el budismo indican que antes, primero con un mismo y luego con la otra persona. Es posible que no acepten sus disculpas, pero el hecho de haber expresado lo que siente le traerá paz interior y los pensamientos negativos se apartaran de su mente. PEDIR PERDON NO ES HUMILLARSE NI SENTIRSE MENOS ANTE NADIE; ES SER JUSTO COMO LO FUE CRISTO.
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