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De cómo con lágrimas se me quitó el callo de los ojos
Pensaba escribir algo alegre hoy , pero de pronto las palabras cambiaron y no pude hacerlo así. Hoy me quedé hasta tarde en la redacción de diario y revisando papeles viejos encontré las fotografías de los periodistas muertos en Iraq. Las iba a botar como papeles viejos. Antes de hacerlo las volví a ver y sentí pena por mi y por ellos.
Sentí pena del callo que me ha salido en los ojos luego de dos semanas de trabajo en El Comercio. "Qué suerte me dijeron todos, estás en el área internacional. Esa es la pepa del diario". Pero ahora, no es que me queje, no sé si puedo alegrarme tanto. Estuve a punto de botar las fotos de éstos periodistas, así como boté fotos de niños llorando. Luego pensé en las historias que encerraba cada foto: de los periodistas y de los niños.Y lloré un ratito. Vino Carlos y antes de que se diera cuenta me fui al baño. Y allí lloré. Me acordé de los periodistas españoles muertos recien, y me sentí mal.Y me sentí tonta por llorar, porque allí afuera , toda la redacción seguía como si nada.Y yo, como una nueva practicante me puse a llorar. Por que asi me sentí : una tonta practicante de la sección Mundo del El Comercio.
Cuando salí, me dijeron : los postones están listos?. Y pues tuve que seguir con eso. Pero, mientras editaba en la computadora, pensaba en Patrcia Castro Obando, la corresponsal del diario que ahora esta camino de Iraq...si no es que ya llegó. Pensé en ella, en su familia, en sus amigos aqui en Lima.Y ¿qué pasa si ella corre la misma suerte que los periodistas en el hotel Palestine?.Ese ataque terrorista de los Gringos. Porque fue un ataque terrorista, porque trató de sembrar terror. No pudo. No podrán.
En Iraq las muertes, la anarquía, el hambre y la sed continúan. Pero, lamentablemente ya no es un tema periodístco interesante. Los kurdos en el norte y los chiitas en el sur, van a confinar a esa tierra en no sé qué. Eso es tierra de nadie. Y allá va Patricia Castro Obando, junto con otros periodistas.
Esta noche, sólo pido a Dios que la traiga sana y salva a casa. A ella y a todos los periodistas que están allá. Y carajo, lo acepto, si quiere que gane Washington, pero que ya se acabe todo. Hoy soy egoísta y pienso en los periodistas. Pienso en ellos y sé que no tengo derecho de quejarme de 11 muertos contra los miles de civiles en Iraq. Pero hoy si me quejo. Discúlpen a esta practicante de la sección Mundo de El Comercio por ser egoísta hoy.
Esta noche, sólo rezaré por ellos: por seguir a cargo y por defender esta PUTA PROFESIÓN...a pesar de todo.
(C) PILAR LOZANO SALAS
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