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Esta es la historia de Sussie, una joven solitaria, que cuenta como fue su peor dia pero a la vez su renacimiento.
Es un lunes, 7 a.m., comienzo del dia y de la semana, corre un frio helado por mi espalda, salgo de mi apartamento y tomo el transporte hacia mi oficina, caras languidas y miradas perdidas observo a mi alrededor, hace mucho frio y caen unas gotas que entran por la ventana y tocan mi cara y las siento como alfileres que me perforan la piel, es el inicio de un largo dia, de la misma rutina, de las mismas caras largas y aburridas; empiezo a imaginar cuando cambiaria mi vida, me imagino unas vacaciones fabulosas en la playa, me distraigo con la musica y me elevo a tal punto que casi me paso del paradero, pero logro bajarme de la nube en la que me habia subido y del bus a tiempo.
Entro a mi oficina, cuatro paredes pintadas de blanco, un poco lugubre, enciendo el computador, tomo un cafe, llama el jefe para una reunion, parece que va a ser uno de esos dias interminables, despues de una serie de observaciones y llamados de atencion todos pasamos a nuestras labores, hoy me toca quedarme hasta tarde terminando un informe que salio de la nada y hay que terminarse ya, sin ninguna excusa, asi que quien sabe a que hora llegare a casa.
El dia ha transcurrido sin nada diferente, la misma rutina de todos los dias, ya todos se han ido y estoy atrasada con el informe que debo terminar hoy a como de lugar, tomo un cafe triple y me encamino hacia la oficina, el edificio esta completamente solo, las luces exteriores entran por la ventana mostrando sombras aterradoras, me da escalofrio y corro a mi oficina imaginandome que esas sombras se materializaran y saldran corriendo tras de mi, ya dentro de mi oficina me tranquilizo y continuo mi trabajo, pero empiezo a escuchar un ruido raro, lejano, pero que retumba en mis oidos y me desconcentra, trato de no hacer caso y trato de concentrarme, pero aquel ruido me sigue molestando, trato de descifrar que puede producirlo, es como un golpecito constante, como un goteo, tin, tin, tin, siento que me perfora los oidos, pienso que proviene del lavamanos y me dispongo a ir hacia alla, para tratar de solucionarlo, pero se me eriza el cuerpo cuando al salir de mi oficina hacia el pasillo oscuro siento como el tintineo lejano se convierte de un momento a otro en un ruido ensordecedor que se produce dentro de esa oscuridad que veo frente a mi, tengo ganas de correr pero mi cuerpo se siente pesado, las piernas no me responden, quiero gritar y de mi boca no sale sonido, empiezo a sentir como esa oscuridad me rodea por completo, el terror me invade, aquel sonido comienzo a sentirlo cada vez mas cerca a mi, pum,pum,pum, mi estomago parece envuelto en llamas, me desplomo en el suelo, las lagrimas me recorren las mejillas, empiezo a sentir que se me oprime el pecho, no logro ver nada, la luz proveniente de mi oficina se va desvaneciendo, las tinieblas me rodean por completo, una brisa helada y suave recorre mi cuerpo, una sensacion de soledad abrumadora me invade, mi cuerpo no responde a mis ordenes, de pronto aquel ruido cesa por completo, un silencio ensordecedor me abruma, siento un susurro en mi oido, una voz macabra, no comprendo que me dice, cierro los ojos tratando de escapar de esa voz, empiezo a rogar por ayuda, el corazon me late desbocado, aquella voz comienza a ser entendible escucho mi nombre, siento unas manos sobre mi, creo morir en ese instante completamente indefensa, sin poder hacer nada para salvarme de esa terrorifica presencia, despues de un momento eterno siento que una luz muy brillante me quema los ojos, mi cuerpo comienza a responderme, me siento tibia y me doy cuenta que no estoy sola, a mi alrededor hay muchas personas desconocidas, pregunto que paso, y me dicen que me encontraron desmayada en mi oficina, que no saben que me sucedio, cuando vuelvo en mis cinco sentidos, reflexiono y empiezo a recordar que trate de suicidarme, pero fui encontrada a tiempo y pudieron revivirme, que el tintineo eran las gotas de veneno cayendo en mi cafe, que el ruido ensordecedor eran el sonido producido por los sorbos de ese coctel amargo, y la sensacion en mi estomago insoportable era la del veneno carcomiendo mis entranas, que me iba muriendo poco a poco, solo se que agradezco el que fui encontrada a tiempo y me regalaron una segunda oportunidad, desde aquel dia soy otra, y trato de que la rutina no me invada y gobierne mi vida, pues comienzo a disfrutarla al maximo, pues nunca es tarde para darse cuenta que en las cosas mas sencillas de la vida se puede encontrar la felicidad.
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