Son casi las doce de la noche.
En un costado de la cama duerme el descontento y la tristeza. En el otro costado dormía yo.
La lluvia ataca los techos gota a gota y la tierra se vuelve barro. La ventana tiene fantasmas que empañan la visión y en mi copa de vino se espeja la luz soñolienta de la solitaria habitación que elegí para escribirte, mujer.
Si, soy yo que no puedo conciliar el sueño. Ni la pastilla que evita este fracaso pudo derribar mi desvelo. Tal vez me mienta a mi mismo y no la tomé. ¿Qué quieres que haga mujer?, no puedo vivir sin soñarte, sin hablarte, sin hacerte recuerdo. Pero alégrate, aqui estoy yo con mis letras de alma azul.
Y alegre en mi desvelo vuelo en prosas para contarte cosas lindas, hablarte de cielos eternos y vuelos de aves migratorias.
¿Qué no me entiendes?
Y bueno, ni yo mismo se porque te siento mia siendo tú tan ajena.
¿Sábes algo? Anoche soñe con tus ojos de miel pura y me dejé llevar por el ala suave de tu sonrisa. Te sentí en mis labios y en mis manos.
Por un momento se que estuvimos juntos. Allá en Urundel, ese pueblito tan lejano, tan chiquito como mi esperanza.
Y en una esquina de una polvorienta calle estaba el jardín de las flores ajenas, ese que tu saqueabas cuando niña. Y me aventuré a robar para tí una rosa, la mas hermosa.
¡Que bella y pícara tu mirada de niña traviesa!. Estuvimos bajo el algarrobo aquel, que nos invitaba a soñar y a cantar bajo su sombra.
Te tomé de la mano y el mundo entero se detuvo al sentir tu pulso. Nos atravezamos con las miradas, buscamos en el fondo de cada uno el cielo que jamás vimos y asi nos quedamos un tiempo.
De pronto yo me convertí en un carrousel de girar infinito y tu en un barco velero de navegar eterno.
A mi se me trepaban arlequines de risa loca y a ti te seguían gaviotas de los confines del cielo.
Pero solo fue un sueño.
Al despertar estabas tan lejos que se me cayó una lágrima, no se si de alegría o de lamento. Alegría por saber que existes e iluminas mis recuerdos. Lamento de sentir que nunca, en las noches de lluvia, sabras que por tí sueño despierto.