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La fortaleza de una mujer culta.
El andar, cansino a primera vista, engaña, miente. No hay alto voltaje en su andar, no necesita ser la estrella fulgurante de las tablas. Su esmirriada figura y su discreta personalidad dista mucho de lo que los medios buscan en un artista que da de que hablar por su estilo de vida.
Probó con danza, probó escultura, estaba claro que lo suyo eran las Bellas Artes, se deleitaba demasiado si se iba a escuchar la Sinfónica, eterna enamorada de los grandes maestros del clasicismo vienés, Mozart, Haydn, Beethoven y sin despegar su atención de ejecuciones de los austríacos y alemanes del romanticismo como Schubert, Schumann y Brahms. Agradecía a la providencia el aporte de Monteverdi, la faena continuada por Schütz y más tarde por Bach, era amante de la música del polaco Chopin y en su gusto incluso cabían el pianista húngaro Liszt y el ruso Stravinski.
En su antología de recuerdos habrá elegido 'Soliloquio' y 'Luz negra', como capítulos a destacar, pero sólo dos meses pasaron y la artista ya tiene otras dos esculturas más para elegir: 'La oca' y 'Salamandra' dos obras que no abolirían las anteriores aunque sí las relegan, las condenan acaso a ser dos más, dos más de un recorrido impresionante para una artista tan joven.
Ferviente impulsora de la poesía y la narrativa, ejercía de maestra de ceremonias en los improvisados recitales que se llevaban a cabo. La incipiente necesidad de sus conciudadanos por la cultura había hecho de ella una celebridad infaltable en ese tipo de eventos. Todo, por momentos, lo hacía ella.
En una ocasión se hizo cargo de montar un homenaje a poetas ya fallecidos, envió invitaciones a los familiares y amigos de los galardonados, tomó poco más de tres semanas y el día señalado tenía una gran multitud en el anfiteatro, todo salió mal, faltaron los ponentes, falló el sonido pero no perdería la esperanza que las cosas en el futuro tuvieran mejores resultados. Con eso le alcanzó: le sobraba, la mujer incansable no se daría por vencida. Quizá se amparaba en un silencio recomendado. Así, el rumor de la cultura se instalaría y mejor aún, se podía expander.
Era evidente que su preferencia sería la docencia, compartir su pasión por el arte, con niños y jóvenes, ávidos de llenar sus frescas mentes. Entonces la ecuación parecía escrita para pasar dando clases durante toda la temporada en la compañía de danza.
Eran pocos los participantes pero se tenía fé. Giró una convocatoria que produjo el efecto esperado, con un lavado de cara, a fin de año la puesta en escena de 'El cascanueces' y 'El Lago de los Cisnes' juntos, ya no corría riesgo y la cosa parecía alcanzar. Nada de apuros, todo con pie de plomo.
Se llegó el día y hoy si salió todo según lo planeado. Todo por ella, por haber puesto valor, el fin que justifica los medios y los miedos. Por plantearse desafíos, y afrontarlos, desestimando la presión de ser principiante. Por no bajar los brazos ni rendirse ante nada ni nadie. Por no buscar excusas cuando las cosas no salen como uno quiere.
Terminó la doble presentación, una lágrima dibujó un surco en su cara. Miró a los costados y lo mismo le sucedía al montón de testigos mudos de aquel desenlace. Ellos también lloraban. Y se quedó más tranquila pues cayó en la cuenta de que son humanos, que son como ella. Todo salió como esperaba.
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