El navegador que utiliza no soporta el javascript

Síguenos en

Siguenos en Facebook Siguenos en Twitter Síguenos en Google+


Fuera de lote V (JUANDEMARO QUERALES)

ver las estadisticas del contenido recomendar  contenido a un amigo
compartir en facebook compartir en twitter compartir en tuenti compartir en tumblr compartir en meneame

TEXTÍCULO

La memoria es la caja negra de la imaginación, allí están contenidas muchas de las vivencias remotas, que como claves cuando uno las recrea, lo ponen a uno catatónico. La maldita memoria es el alter ego ruinoso, que se erige en determinado tiempo en nuestro principal enemigo. Poco me gusta recurrir a ella, pareciera una contradicción, pues mi material de trabajo lo constituye principalmente, los residuos de esta perra vida, depositados en el fondo de ese archivo y vuelven como fantasmas -en esas ocasiones- para atormentarnos y ponernos al filo de la muerte en el primer anillo. Mi aversión a recurrir a sus predios, me ha privado de evocar los primeros años de infancia, secuestrado o nacido viejo, no sé qué fue de ese tiempo. Volver a la aldea es morigerarse, la descomposición material de todo ese paisaje me produce melancolía, frustración y culillo. El que Rogelio, la señorita Aura, el Bat Masterson y el Chileno que se peinaba a la vieja Asunción, no caben en mi memoria fracturada. Los recuerdos me desbordan, dándome náuseas y provocándome vómitos, pierdo la conciencia para situarme en un extremo del cementerio viejo de Bella Vista: cautivo del ángel rosado de cemento, el mausoleo de Rafelito Gómez esperando a Mercedes Lobatón, a Don Rómulo Betancourt vestido con un flux blanco y con la cachimba en la mano, cortar el tricolor patrio para dejar inaugurado el Terminal de Barquisimeto; la esquina de la veinte con la cuarentidos, flota como un liquen, y ver a mi papá Tita Querales caer fulminado en la acera, donde paran los vendedores de mentol de culebra. Cuando vuelvo en sí –estoy frente a los huesos de mi madre- que ya aterrizan en el lecho rojo anegadizo del nuevo cementerio de Mauricio.

TEXTICULO

Tú que no crees en las palabras pero sí en la imaginación, rompes con una vieja conseja de escribidor para un lector anónimo, situado en el extremo opuesto de la mesa. Las palabras que manoseo –convertidas en mi calvario- todas las mañanas, cuando copulo con la hoja en blanco o mejor dicho rayada, me convierto en Sísifo obligado a demoler la montaña de palabras que se acumulan en mi imaginación manipuladora, usurera y despótica. Cuando alguien lejano en el tiempo, se ponga en la mira telescópica de su ahites por la grafía, y descubra en mister solo un anacoreta masturbatorio que en su miedo por el tránsito implacable del tiempo, lo convierta en un grano de polvo, se aferra a la foinica gramata fenicia y reencauchada griega, para molestar hasta el fin de los días, a los sin ojos y sin rostros y sin oídos, usando el método brayle para saber que ese pitecántropos además de defecar, caminar vestido de paisano con maletín manoseado, es un sereno practicante del ciclismo por las tardes en la interindustrial, consumidor de películas en DVD quemadas; todo un reptil de la categoría de los grises, habitante del gueto regido por el gorila parlante.

MANUAL

Cuando recurrimos a la dama ciega, lo hacemos con la esperanza de poder habitar una casa desvencijada, llena de bichos y de goteras de lluvias intermitentes. La dama ciega no se puede dar el lujo de fallar, para eso tiene una balanza inclinada para cualquier punto ya sea a la derecha ya sea a la izquierda. Cuando el negro Lotario –llegó arrecho- ese sábado venía a evitar que la señora dama ciega, volteara los platillos hacia donde se antojase. Se encaramó en el techo, desprendió el tanque plástico, con capacidad para setecientos litros de agua y lo bajó del techo, sacándolo subrepticiamente de la urbanización. Todo el vecindario vió al pillo cometer la pillería y nadie le rió la gracia. Lotario tiene años padeciendo de al menos tres enfermedades, ha envejecido aceleradamente y un buen día puede amanecer tieso. Cuando la policía corrió a capturarlo, previne al detective de guardia en la estación, que lo trataran con guante de seda, no se fuera a morir este mastodonte y me echaran la culpa a mí por más pendejo. El policía le habló en forma admonitoria, sobando la cacha de la nueve milímetros, cada segundo como un tic nervioso. El Lotario parecía estar en Babia, y a cada amenaza profería groserías, cuando la cosa parecía que iba a mayores, Lotario sale apresuradamente –a una orden del jefe Grisson- dando un portazo que de vaina no quebró los vidrios escarchados.

MANUAL

Mi peo con los antepasados muertos –que me persiguen-y los vivos de la parentela que son más pesados que un matrimonio mal hecho, no son la vaina, la vaina es esa comezón que siempre cargo y que me obliga a darle a las cosas, la salida más expedita. No meterme en un coño, pero el azar no quiere que sea así. Cuando no es el tribunal, es el loco enjaulado en el manicomio de Nirgua, o las tribulaciones económicas de hermanos, sobrinos, hijos y demás yerbas aromáticas. La casa esa desvencijada –es un quebradero de cabeza- su aspecto ruinoso y húmedo es lo que me atrae, cuando decidan su destino finalmente, aquella vaina estará en una ruina total. La casa de Vista Hermosa es un santuario de la creación, en su mesa apolillada me ordeño los sesos regularmente, ya que he retomado la rutina de escribir una cuartilla diaria, al año son 360 páginas, El Quijote pués, la tesis de Ludovico Silva es muy reconfortante, sin embargo a él no le funciona, en estos momentos de piratería ideológica, donde se trae al bendito marxismo de cabeza, sus manuales son execrados, los sensores fascistas no quieren que les pajeen el negocio. Cuentos, relatos, fragmentos de novela y mis sempiternos artículos de prensa, por lo cual he sido odiado y querido algunas veces, los hago sentado incómodamente en el famoso juego de comedor. La casa también sirve para otros menesteres: depósito de corotos viejos: dos sofás obsequio de los hijos mayores, tres box spring, el microonda daewoo orgullo de la industria coreana y mío, la cafetera donde me intoxico todas las mañanas, para tener esos estados mediumnicos con que fastidio a mis desocupados lectores. La casa también es guarida de cuanto bicho de uña quiere vivir su nota bucólica, el último representante fue un mato de agua, que desapareció víctima de un penalti dado en su cabeza, por la selección vinotinto de la parcela. Este perro vivía asustándome constantemente, con lo que mi condición de ecoligista tocó fondo, dejando su destino en manos del capitán de la oncena vinotinto. En esta casa litigada hasta el cansancio en los tribunales, se ha convertido en la razón de ser de mi vida postjubilación, es una obsesión que me ha llevado a mí y a mi séquito a todos los lugares más fantásticos de que se tenga memoria. Un expediente de 115 páginas –por ahora- conforma el más completo análisis de una casa, sus ocupantes a lo largo de veinte años, y los humores de dos necios que creen ser poseedores del Palacio de los Medici. Para Gilberto estar guarecido en sus alas, es un bálsamo gratificante, Gilberto se explaya de lo más cómodo, luciendo un short ruñido, se pasea como la manzana, tomando tragos de un café colombiano 'águila roja' que él atesora como una crema de nardo. Cuando deja de caminar, oprime el botón del control del televisor, para darle volumen a Radio Caracol Radio: Uribe y los paracos. Uribe y la parapolítica. Uribe y el error de meter a Chávez como mediador en el culo de peo que tiene. Oído esto, se mete otro buche de soporífero. En la casa tengo la bicicleta, esto ha sido el descubrimiento del siglo, no montaba en una de estas desde mi tardía juventud –allá en Carora- cuando la usaba para todos los menesteres: ir al liceo, a las reuniones del partido comunista clandestino, y para coger burra, por allá por la represa de Lulio; llegando un poco más allá del Yatay, pero nunca pudimos tener una mujer de éstas en la red sin el anzuelo hundido. Muchas son la explicaciones de nuestros fracasos con las hembras: lo de feo, lo de pobre, lo de Stalinista: vaya a saber, ven Freud a auxiliarme en este dilema shakesperiano. Vivir en ascuas ha sido un comportamiento psiquiátrico, donde haber vivido arrimado ha sido un estigma –que he arrastrado por siglos y que me hace temer- aún ahora que soy un pensionado, sigo siendo candidato a deambular por la ciudad entre sus puentes, calles y portales. Escribir en la mesa de comedor –todas las mañanas- porque en la tarde no me suena la flauta, es una catarsis que me tranquiliza, para pasar el resto del día tranquilo, leve como Kundera, flotando como un papel viejo que arrastra el viento entre las calles, de este abarrotado pequeño pueblo. Mis notas –no son ocasionales- son pensadas y escogidas con pinzas, durante los largos silencios en que se transforman mis recorridos por las calles de mi ciudad bulliciosa. Cuando por fin sale un eureka, es la imaginación dictadora la que se explaya llenando de sentidos los alvéolos de estas aventuras. Viaje fantástico que me han llevado a enquerellarme con medio mundo, endorfina que nutre mi trabajo permanentemente con la hoja en blanco. Hoy he estado arrebatado, por efectos de las cantidades industriales de cafeína, como Gilberto sin las noticias prosaicas que me recuerdan la tal notirumbo de los años 60. Mi tiempo es comprimido. Mi cuerpo fracturado en el allá y en el presente, ya no se conduele de nada, porque revolver el pasado depositado en esa trampagrasa de la memoria, es una requisitoria coño e’madre, que después que uno la saca a pasear para que otros la contemplen y la hagan suya, buscando su alteridad, a uno como que le faltan vitaminas, para seguir en esta villa del señor. Esta memoria traidora, que me hace estar en un estado cataléptico, ya que busco la alteridad en las circunstancias más nimias, no me deja vida, vivo para bucear en el alma de los pasajeros que van como sardinas en lata, en los feos autobuses de la innombrada ciudad, en las almas de los pedilones y también en la fauna que oprimen a este estrecho mundo de mi sociedad. Cuando haya desaparecido en lo material, ya nadie notará el sentido de haber vivido no sé cuántas décadas; porque la grafía ha sido consignataria, texto y vida, y saqueo a otras vidas, para recrearlas y maldecirlas por el sólo hecho de almacenarlas en los moldes de una sociedad documental. Cuando todo esto haya acabado la letra se difuminará en amarillo cepia y después en hollín por el fuego vengativo de los ciclos amnésicos que siempre reinan, por extravíos del homus gramático.

Vota:
Resultado:
(1 votos: promedio 8 sobre 10)
Enviado por leope31 - 25/03/2009 ir arriba
COMENTARIOS añadir comentario
Regístrate en la web para poder comentar
0 Caracteres escritos / Restan 1000
Aburrimiento Mmmmm... Me callo. Confundido Sorprendido Sonrisa Guiño Risa Fiesta! Diablo Beso Lengua Inocente Mier..! Enfermo Enojo Triste Llanto 
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
ir arriba


¿Cómo crear un Album Digital Hofmann?
Organiza las fotos de tus vacaciones, bodas y otros momentos especiales en un album Hoffman personalizado en sólo tres pasos:
- Descargar Hofmann gratis
- Pon el codigo registro hofmann 410767
- Crea el álbum en tu ordenador.
- Recíbelo en tu casa.

¡Ahora también calendarios personalizados!

Ya disponible la versión de Hoffman para Mac