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El Asalto (joaquín piedrabuena) |
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para el mal de amores, 'Cotorrita' Leiva.
Puede que se malinterprete la denominación de una reunión donde todos llevábamos algún alimento y bebidas. Pero así llamábamos aquellos encuentros de la primaria. 'Asalto'.
Fue en la casa de Mónica Scarano. El apellido de Mónica me traía, ya en esa época, bellísimos recuerdos. El kiosco de diarios y revistas que era de su familia fue una de las tantas atracciones de mi temprana infancia. Allí conseguía mis ejemplares favoritos: Patoruzú, Isidoro, Lupín, Barrabás, Afanancio. Esas historietas no solo me entretuvieron, con ellas aprendí a leer y a escribir aun antes de ir a la escuela.
Mónica conserva, los rasgos de cuando era niña. Una sonrisa permanente le ilumina el rostro. Las cejas afinadas se arquean sobre sus ojos cálidos y la expresión en conjunto denota franqueza de expresión. Mónica sigue siendo tan transparente como el agua cristalina de los arroyos.
Ofreció su casa para “el asalto”, así que todos concurrimos a la hora citada. Para entonces las tres de la tarde.
Los varones, por supuesto, teníamos una de las últimas oportunidades (era casi fin de año) de acercarnos a aquellas hermosas chicas, que, además de ser nuestras compañeras, tenían su atracción.
En efecto, estábamos casi todos. Comíamos y bebíamos Coca Cola o Fanta (las gaseosas de moda junto con la naranja Crush). Había sándwiches de miga y empanaditas de “copetín”. Recuerdo que las chicas llevaron bizcochuelo relleno con dulce de leche. Nos dábamos todos los gustos, el colesterol y el ácido úrico vendrían varios años después.
Entre los varones, por su pinta se destacaba el flequillo de Julián, el cabello rubio de Rubén Sachetto (con un parecido al, por entonces, ídolo de Boca, Silvio Marzolini) Daniel Lencina impactaba con sus ojos castaños. Hugo tenía su respetable altura y porte físico. Roberto Atienza una sonrisa tierna, Carmelo sus pecas y sus rostro expresivo. Guillermo Ricci, el recordado “Mono”, era dueño de una increíble simpatía. Y yo, yo solo tenía mis sueños.
Las chicas desfilan hoy en mi memoria como si las estuviera viendo.
Una pequeña y atractiva Susanita, el aire doctoral de Silvia, la mirada traviesa de las hermanas Irma y Dora Giménez. Mónica Gruppi y Gabriela Guevara, insinuaban un aire ya adolescente. Mirta Karg y Cristina Preiser, tenían ese encanto de las hadas de los cuentos. Susana Maqueira, como Hugo, estaba dotada de altura, a lo que ella aportaba una figura estilizada. Stella era rubia de cabello largo y pómulos ruborizados, Ana María y María Inés todo lo que se puede pedir en hermosura y ternura. Sus palabras eran como flores.
¿Me falta describir a alguien? Si, a ella. Al sueño de muchos de nosotros: Zulma. Quien sabe cómo será hoy día. Pero en aquel entonces era la dueña de nuestros jóvenes corazones. De una belleza increíble. Su mirada mezcla de inocencia y picardía nos tenía a mal traer.
Como recordaran, pasé varios años tratando de lograr, sin resultados positivos, siquiera una insinuación de su parte. Sin embargo en aquel “asalto” ocurriría algo que dejaría sellada mi suerte con la angelical niña.
Como en toda reunión de amistad y alegría llegó mi momento crucial: la hora de bailar.
Siempre tuve vergüenza y no pude aprender. Era y es mí trauma. Jamás lo superé y se convierte en el motivo por el cual, aun hoy, no disfruto a pleno de asociarme con mis amigos.
Empezó la música y los varones se aprestaban a bailar con Zulma. A tal punto que la doncella se daba el gusto de elegir. Hizo poner a todos en ronda y ella en el medio tomaría del brazo al afortunado.
Yo estaba, como tenía por costumbre, apartado, mirando por la ventana viendo caer la tarde y… mis posibilidades. Miraba la escena de reojo, sufriendo de envidia por no participar de la selección, mejor dicho, por no tener el valor de hacerlo.
Zulma con su mano iba eligiendo a quien sería su pareja de baile, señalándolos con el dedo índice.
-Este no… este tampoco… tampoco, - así pasó toda la ronda.
De repente lo que jamás hubiera pensado, la obra cumbre de mis propias ironías.
Zulma se me acercó.
-Me gustaría bailar con vos, me dijo haciendo una especie de reverencia.
No podré olvidar aquellos ojos que recorrieron unos instantes todo mi ser. Quedé como hipnotizado. La boca abierta, el corazón se escapaba de su lugar. Lo que tanto esperé. Lo que deseaba desde siempre estaba ahí, frente mío, tomándome del brazo e invitándome a bailar.
¿Qué hubiera hecho cualquiera de mis compañeros?, ¿qué hubiera hecho cualquier joven ante la invitación de semejante belleza?; pienso que todavía estaría bailando.
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Como ya viene siendo costumbre me hiciste disfrutar con tu bonito y poético relato. Saludos:
JUAN
13) joaquinpoeta me gusta
El amor es algo imprevisible no se sabe como podemos reaccionar. Es bueno tener amigos detrás. Bueno te dejo un poema mío.
Yaiza.
Fue la primera vez,
me enamore como un chiquillo.
Me quede con su mirada
De esos ojos de verde olivo.
Mi niña, que jugaba a ser mayor,
Separaba lo bueno de lo malo.
Me quede con las caricias de su pelo,
Rubio como el trigo y suave como la seda.
Fue la primera vez,
que me atinó el amor.
Yaiza, defendía causas perdidas.
Me quede con su aroma a mar salado,
que no puedo abarcar
por más que intente abrazar.
Mi niña, que jugaba a ser mayor,
Defendiéndome, a mí, su primera causa perdida.
Me quede con esas dulces palabras de niña,
Que para mí ya eran de mujer.
Fue la primera vez,
que sentí, (más no la última)
estar enamorado, mi mejor estado.
Me quede con todo, lo que me pude quedar,
su recuerdo dentro de mi pobre corazón.
Por Manuel Barranco Roda
Martes, 30 de enero de 2007.
Me han encantado tus dos privados...
Tu manera de escribir me es muy familiar..., ¿te habré leido en otra ocasión?
Desde luego, te desenvuelves muy bien; y no olvido un buen escrito, porque se dan muy, muy pocos en todos los medios...Se razona mal y se escribe peor. Por eso me ha encantado tu artículo...
Y cumples la más elemental norma de una persona quie escribe: el escritor no se puede inventar nada..., se ve enseguida "el postizo"...Lo que debe hacer es "imaginar" sobre situaciones ya vividas...Y de esa prolongación de su imaginación nacen los textos más hermosos...
Te buscaré de aquí en adelante.
Enhorabuena.
Besos
.......................... ....................
Bueno… pensar que todas las mujeres macizas son unas arpías
y las desfavorecidas unas estrechas… es generalizar mucho.
No creo que conozcas a todas las mujeres…
Quizás el poder de elección, que según tu, tienen esas mujeres
es porque frente a ellas, no tienen a alguien que se valore.
No… ser inseguro no es delito, el delito, es culpar a los demás de nuestra inseguridad.
Es un mal de jóvenes y no tan jóvenes. La inseguridad es un lastre que nos impide avanzar.
...
10) Una vivora y una arpía
Eso es lo que es ,que las conozco de sobra, sera mi vena machista, o sera que me conozco el cuento, pero las tias macizas desean lo que no pueden tener, (y la mayoria de las otras tambien) lo dificil, sobre todo el poder de elegir ellas, les ponen los retos aunque no lo reconozcan. Ser inseguro no es un delito, casi todos lo somos, sobre todo de jovencitos y en asuntos de faldas.
Creo, que me ha salido la vena feminista cuando te he leído.
Me parece injusto tu comentario sobre Zulma, no me la imagino actuando como una víbora.
Dos oportunidades, ella le dio y dos veces, él la rechazó.
Más bien me da la impresión de que él, fue un inseguro.
Algo le pasó…
porque aun hoy, lo recuerda como si fuera ayer.
saludos...
me gusta esa forma tan descriptiva de contar las cosas, parece que lo estas viendo y te metes en el personaje, es lo que hace a uno un buen escritor.
Pero la Zulma esa menuda vivora, yo tambien he conocido a alguna de esas, seguro que si se pone en fila como todos no le elige ni en 100 años, y si llega a bailar, lo suelta a los 2 minutos. La cosa es llevar ella las riendas, eso es lo que pasa cuando una tia esta buena y lo sabe.
Creo que nuestro personaje no se perdio nada, aparte de llevarse un disgusto importante que se pasa con el tiempo, a la larga salio ganando, al menos eso hubiese pasado en la vida real.
 Me ha gustado el texto.
Me decía torrebrun0 que dedicó bastante esfuerzo a ayudar a una sudamericana, concretamente venezolana, que había escrito una novela. Eso le ocupó bastante tiempo. Le iba enviando correcciones por partes y ella se lo agradecía con mieles y edulcorantes ciertamente sospechosos. Tanto azúcar empalaga, cansa, y atrae la arcada. Pero bueno, ya puestos, había dado su palabra y la cumpliría. Se acercaba el fin y llegó el día. Le envió la última parte. Jejeje... nunca más volvió a recibir NADA de ella. No sé si conocíais bien a torrebrun0, pero yo sí. Tenía ciertos prejuicios bastante acusados. Ahora me río, pues creo que los prejuicios ahora son mayores y, como dice él, ya no son prejuicios, son juicios. Claro. Él decía que la gente sigue hablando de prejuicios, cuando YA se puede hablar de juicios respecto de muchíiiisimas cosas. Pero también decía que opinar sobre ciertos temas es crearte enemigos. Yo creo que esto ocurre cada vez menos. Si te sale un enemigo, coges (perdón a los argentinos) y lo mandas a tomar por culo. O no. Mejor pasas de él. Yo lo intentaré hacer así. Claro que el enemigo nunca te va a decir que es tu enemigo. No. Te mostrará su lado más agradable, o políticamente correcto, porque sabrá que es observado por hipócritas.
Hipócritas como la persona a la que ayudó el imbécil de torrebrun0 (y perdón por el insulto, aunque sé que a ti te da igual -bueno, te la suda, jejeje-), aportaron en su día duuulces palabras a la página, y buenos deseos para todos: hombres y mujeres, niños y animalitos, porque esta amiga de los buenos deseos, de la paz y la amistad, de la tolerancia y de la humanidad, del amor y el arco iris era otra chupasangre amiga de las conveniencias.
Lo único que no me ha gustado de tu texto, Joaquín, y creo que por eso (y por otras cosas) me he acordado de la "amiga" de torrebrun0, es la cantidad de nombres propios que has escrito, que desde mi punto de vista hacen perder atención de la lectura. Creo que esto es muy típico en América, por otros relatos que he leído. De todas maneras, te repito que en general me ha gustado.
Siento haber tratado de otros temas, y no sólo de tu texto. Pero poco podía añadir a lo que han comentado las aportaciones anteriores. Además de esta manera he matado dos pájaros de un tiro. Y me ha gustado.
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Pues resulta que confundí el post...
Y, a mi amiga, le envié la referencia de "aquellos amores infantiles". Que son tan loables, e implican tanto dolor, como los que vendrán después...
Pero pasó la hora mágica en que se cuentan..., de todas formas, como todo es circular, en algún otro momento...
Preciosa la historia, Joaquín...Y bien recordada...
A veces, es lógico en el ser humano, "agrandamos los recuerdos en nuestra mente", los distorsionamos y los literalizamos. Pero no importa, eso hacen los escritores, de tal manera que un escritor es "su infancia y sus lecturas"...
Si la primera ha sido amable, bella y con cariño recibido, el resultado será hermoso...
Y si esas lecturas han acompañado a esa infancia harán de esa persona un ser íntegro, sano mentalmente y coherente...
Y aunque después no se recuerde mucho, estará ahí, en el inconsciente, para servirnos de apoyo...
Gracias, Joaquín...
......... .............................
creo que empece al reves !!! leyendo esto me parece que puedo entender mejor tu poema....
El " barrio" donde nacimos lo llevamos en nuestro corazon estemos donde estemos luego,,, verdad ?
Y me has hecho recordar los asaltos !! donde cada uno colaboraba con algo Era casi un pic-nic bailable jajajaja
un cariño
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