|
Esta claro que no es un poema, es solo una carta que escribí en un momento de angustia y que quisiera compartir con ustedes.
Querido Señor:
No necesito presentarme contigo pues fuiste tú quien me creo.
Sé, además, que no tengo para qué decirte lo confundida que estoy y lo mucho que he sufrido por la misma razón.
Pensé en escribirte ésta carta para pedirte que sacaras esta cruz de mi vida y la duda de mi corazón, y por si fuera poco para pedirte a ti la solución a mis problemas y a mis dudas; pero he acudido a la Biblia y he escuchado el consejo de acercarme a tu palabra a través de los labios del amor.
Creí que me darías la solución pero me diste algo mucho mejor que eso, me diste fuerza y me devolviste la fe que necesitaba y que había perdido.
Sé que no he sido totalmente sincera en mis sentimientos. Tú conoces mis actos, mis pensamientos, incluso mis sueños; me conoces mejor que yo misma. Debo reconocer que esta vez la prueba que me esta tocando vivir ha sido la peor, pues ha sido la que más me ha afectado, has tocado mi corazón por muchos lados. Haz arrancado mi corazón, lo has apretado hasta casi asfixiarlo, le has dado dudas, conflictos, penas y amarguras; le has hecho padecer. Has tomado mis ojos y les has exprimido una cantidad de lágrimas que ha pesar de que me reconozco buena para llorar, jamás pensé que poseía.
Ahora ya no te pido soluciones, sino paciencia para afrontar esta situación; sabiduría para tomar la mejor decisión; sobre todo fuerza para afrontar lo que viene en mi futuro y fe para creer que tomaré la mejor solución.
Confío en que harás lo que te pido y que todo esto será para mejor.
Muchas gracias por todo, incluso por esta dura prueba, pues sé que la has puesto en mi vida para hacerme una mejor persona, más sabia, más paciente y de una mayor fuerza y fe.
Siento mucho tener que pasar por esto para llegar a ser lo que tú esperas que sea, ojalá logre sobrellevarla y sea quien tú esperas.

|