No sé si les pasa a ustedes. A mí sí.
Escribo y escribo… y siento que aún no reflejé en las palabras todas las cosas que llevo dentro de mi mente. No he expresado mis sentimientos más profundos.
Mientras tanto leo mucho. Se fue sin querer un personaje que cantó y escribió muchas cosas útiles y vivió de acuerdo a lo que predicó: Facundo Cabral.
Yo nunca aproveché sucesos como estos para acordarme de alguien u homenajear a alguien que muere. Pienso que uno debe agradecerle a los que están vivos y pueden escuchar. Sin embargo esta vez lo hago simplemente porque aprendí mucho de la libertad bien dirigida que era la bandera en asta de Cabral. Libertad que no perjudicaba a los demás.
Además Facundo Cabral amaba toda la tierra, y la amó y la caminó hasta que una ráfaga de balas lo liberó del cuerpo que se estaba deteriorando para convertir todo su caudal de poesía y amor en un recuerdo que, por cierto, va a perdurar sanamente.
Me gustaría utilizar mi aliento de vida para vivir aunque sea un poco como él lo hizo.
Sacar de mis interiores todas las cosas que aún no pude parir por decirlo así.
Miro el cielo claro de esta mañana de julio. Miro las personas que transitan, veo en la televisión noticias que dan escalofríos y siento ganas de dar algo, de escribir algo, que ayude, que colabore a sumar paz y amor a mis hermanos.
Quizás algún día comiencen a brotar de mis interiores las flores primaverales que quiero germinar. Pido la ayuda universal para esto. Pido ayuda de aquel que colorea mis mañanas de cristal y mis atardeceres naranjas.
Mientras tanto quiero agradecer a quienes me enseñan como excelentes maestros que se pueden lograr cosas hermosas cuando se las planea para el bienestar personal y de los que nos rodean.
No hay amor en el egoísmo, no hay amor la vanidad humana, en la exhibición ostentosa.
Quisiera escribir tantas cosas lindas pero mi mente no puede expresar lo que mi corazón siente. Quizás porque no es el momento.
No sé si les pasa a ustedes. A mí sí.