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El viento hace brillar puntas de hierba segada, cesped cuidado con mimo.
Es un parque infantil.
Bancos de madera, custodian solitarios en horas de siestas.
De los niños que han jugado solo quedansus sombras, cosidas a baldosas de goma,color rojo oscuro, teja.
Construcciones, castillos, almenas, cabañas de árbol sobre pilares, alturas.
Paletas de colores en plásticos y maderas.
Tubos azules, toboganes, redes, columpios, cadenas, muelles, figuras,
siluetas planas de caballitos, coches, barras de equilibrios, de volteretas.
El pueblo dormita, persianas bajas, cerradas sus puertas.
Silencios de calles, esquinas desiertas.
Terrazas de bares de mesas y sillas puestas.
Un solo hombre lo contempla, es un creador de sueños de vidas ajenas,
que hace suyas en su mente, en su mano diestra,
en papel blanco y tinta negra.
Sus ojos, tras oscuros cristales de gafas negras, su mirada posa en esquinas, calzadas, aceras.
Va depositando como en siembra, semillas de hombres, mujeres, niños, personas todas, quietas muy quietas, esparciendo polvo de hadas que les dé vida, palabras escritas en blanco papel, tinta negra.
El pueblo despierta, levantan persianas, abren puertas.
Se alegran todos, suenan campanas de fiesta.
Saludos de manos, de besos, de abrazos, a sus nuevos vecinos les cantan, se acabaron las siestas.
El hombre apura el café, el cuaderno cierra, a su pluma le da descanso en bolsillo alto, de chaqueta negra.
Se levanta, mira. sonríe, observa, se adentra en el jardín, sobre la hierba, desaparece como halo de humo en la niebla.
Fuente: HORAS DE SIESTAS
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