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Tengo tal otra patria que el lado tenebroso
y camina, sonámbulo, hasta el alba.
Eres la negra noche que me envuelve;
a tu lado me siento dominada
por una sed que no apagan tus besos,
ni la sangre, ni el agua...
Te necesito como necesito el aire;
quiero beber tu esencia, devorarla,
hundirme en ella como en un mar de negrura;
ser sirena en tus olas y tus playas.
Tengo tal sed de ti que ahora comprendo
lo que sienten los que ya no son nada
y aún caminan por esta tierra en sombras.
(Yo quiero alimentarme de tu aura.)
Buscan, casi sin querer, donde morderte
mis dedos en tu nuca y tu garganta,
mientras mi boca espera, vacilante,
que la cubras de besos y palabras.
(Hay un punto en tu cuello, fascinante,
que me atrapa el deseo y la mirada.)
sed de ti que ahora comprendo
como puede sentirse el que no alcanza.
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