Una historia como otra cualquiera Nací un dos de febrero del año dos mil diez, pero ese es un día que, obviamente no recuerdo, bueno, casi no recuerdo. Está bien, tengo vagas sensaciones pero no lo recuerdo en absoluto. El primer recuerdo de mi infancia es el olor a café y mermelada que había siempre en casa de mi abuela. Recuerdo también las largas tardes de verano de mi niñez y lo que disfrutaba jugando en la playa, bañándome, comiéndome el bocadillo lleno de arena con el refresco de cola o el zumo de naranja. Recuerdo que el cielo era infinito y el...
El elefante encadenado Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales... Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba ...
Inamatus Rogue a Dios un sueño,
un milagro,
un diamante de egipto.
...
¡Supliqué ser feliz!
¡¿Cómo?! exclame,
¡¿Dónde?! cuestione
y alguien con voz de olimpo y piedad por una tumba respondió:
¡ahi esta, se feliz!
Crei...Corrí y ame,
di mi cuerpo y en él enterrada mi alma;
Tuve la esperanza de encontrar un nuevo corazon.
Dí el mio.
Comprendí los designos celestiales,&n...
El zurdo que no le dejaron ser EL ZURDO QUE NO LE DEJARON SER
Jacas Chico, así se llama el pueblito pequeño del departamento de Huánuco en el Perú lugar donde nací; en algunos mapas aparecen con pequeñas letras, olvidado por los gobernantes de turno, que la visitan solo en épocas de campaña electoral a mendigar votos a sus habitantes bajo falsas y engañosas promesas. Mi pueblito, gracias a la generosidad de la naturaleza es productor de la mas variada y selecta calidad de papas conocido en algunos lugares del mundo como la patata, posee un mana...
Pluma Dejo escapar de mis manos esta pluma que mas que descifrar emociones quiere traducir recuerdos,mala hora descubrí que no puedo apresarte pluma que me tienes como un reo en tus jaulas no dejándome liberar mi corazón.
Pluma que tienes vida propia, que utiliza mi mano para volar , como un viaje astral te reconocí en vidas anteriores y hoy te presentas sin permiso, déjame volar sola y sin sombras, necesito encontrar respuestas mas allá de la luz, inventando siluetas etéreas que me acompañen sin castigar ala ilusión, dejar&eacu...
¡La muñeca negra! -Caminale desgraciado-.
-Pero por qué patroncito?
-¿que no ves lo que llevas bajo el brazo?-
-¿Y me acusais de ratero, acaso me acusais de ratero?....pues bien....
-Yo tenía una niña, que no era mi hija, que la recojí de un hospicio x q nadia la quería...y...saben por que nadie la quería?
por que era NEGRA...
Se salía a la calle mirando jugar a los niños de la vereda con sus moños blancos y, collares rojos que a sus cuellos daban vuelta...una mañana llorando me dec&iacu...
Anécdota que siempre recuerdo ANÉCDOTA QUE SIEMPRE RECUERDO
Manuel, mi amigo y colega de la institución; en una de las muchas pláticas que solemos tener me relató lo que un día le había ocurrido:
“Como provinciano que soy –me dijo– recuerdo con orgullo y cariño mi tierra Cotahuasi en Arequipa, donde se encuentra el cañón mas profundo del mundo “El Colca” bella y mítica zona turística muy concurrida por personas provenientes de diferentes partes el mundo, especialmente a practicar deportes de aven...
Sergio y los patos silbones Uno lo mira y trata de buscar la falla. Quizás yo tenga la intención de hacer un viaje hacia sus sueños, que los debe tener por supuesto.
Se llama Sergio. Es de altura mediana. Demasiado delgado, su rostro muestra las claras curvaturas de una calavera. Los pómulos hundidos. Con 24 años ya ha perdido, tal vez por la mala atención y la mala alimentación, varios dientes.
Sin embargo un flequillo envidiable le cubre la frente. Sus piernas no se deciden a curvarse para anunciar un “chuequear”, pero su cadencia al caminar res...
El Viaje Alguna vez, allá en mi pequeño pueblo, vivían mi Padre y mi madre.
Mi padre era un hombre grande de edad. Hablaba mucho. Convencía.
Mi madre era sumisa, de mirada baja y triste. Sus ojos solo se veían encendidos cuando a la noche contemplaba la luna. Mi madre miraba la luna embelesada, parecía que era de ella.
Los dos trabajaban en las tareas comunes del campo. También estaban mis hermanos. Seres increíbles en el sentido del destajo y esfuerzo que ofrecían a los trabajos rurales.
Yo era apena...