Los conejitos del señorito En plena posguerra en España, ante el hambre y la miseria ,muchas personas tuvieron que ingeniarselas para sobrevivir. Tal es el caso de los personajes de esta historia que en tono de humor nos cuentan lo que ocurría en muchos de sus pueblos.
LOS CONEJOS DEL SEÑORITO
-Ligorio, ¿quieres vestirte y venir de una vez? Como no te des prisa regresa la Eleuteria de cuidar a su madre y no hemos empezado a comer el conejo.
Ligorio se despereza de las sábanas de basto lienzo y al borde de la destartalada cama de hierro viste con rapidez su contrahecho cuerpo. Descorre la descolori...
El Amante EL AMANTE
Hacía tiempo que lo deseaba y esta noche lo tenía allí, a su lado, en la cama durmiendo,roncando como un energúmeno,despreocupado de todo lo que le rodeaba, despreocupado del mundo, en un hotel normalito en el centro de una ciudad pequeña a la que habían ido a pasar el fin de semana. No importaba la ciudad, ni el susurro del mar que labordeaba, sólo importaba él, Oriol, su amante perfecto, escogido con lupa entre unos pocos de candidatos que habían rozado su libido ya un poco escasa.
De edad cercana a la suya, cuarentay cinco, divorciado, con dos hijos, bien planta...
Envase y contenido Una historia que pretende servir de autoayuda
Recuerdo que hace ya muchos años, cuando con mis socios nos dedicabamos a la fabricación de algunos juguetes, uno de ellos llevó a su hermano, importador radicado en Estados Unidos, uno de nuestros productos con la idea de entrar en ese mercado.
Se trataba de una pistola que lanzaba aviones.
Este juguete, de buen plástico y de excelente funcionamiento, despedía a una distancia considerable, por medio de un sistema de resortes y elásticos internos, un avión que se insertaba en una ranura superior.
Era un buen producto, como les decía, de b...
La Busqueda Había dormido mal, unas profundas ojeras y una tez más pálida que de costumbre lo atestaban. Tenía la boca pastosa, los parpados, bajo la presión del sueño, no tenían la fuerza de abrirse del todo y el intenso calor ardiendo en el aire de la habitación lo oprimía como un peso puesto encima de su pecho. La almohada y las sabanas estaban húmedas del sudoroso rocío desprendido por todos los poros de su piel durante el insomnio de la noche y en ellas se podían leer los garabatos escritos por las muchas vueltas da...
ABALON
Es un antiguo puente cubierto por un techo de madera. Parece haber salido de las páginas de un cuento medieval. Me subo a su ancha barandilla, mis pies buscan estabilidad y mi cuerpo equilibrio. Miro el rió, la corriente me arrastra la mirada. Una flexión antes de que piernas y rodillas, como muelles de músculo y hueso, me propulsen hacia delante. Brazos extendidos, cuerpo tenso. Flecha de carne hendiendo el agua. Una fría humedad me envuelve, mi mente calcula la temperatura: seguramente no llega a los 19º grados. Bajo el agua abro los ojos: tan solo veo espuma blanca, el rugido de...
A Usted a quien tantas veces llame, Usted a quien antes implore que venga, le pido hoy que se marche, ¡que me deje en paz! Déjeme aquí, necesito estar aquí. Ahora no me puedo ir, antes mordía los días infames laberintos de soledad rogando que usted llegara, rodaban por mis mejillas lágrimas desesperadas, desolado en la oscura redoma del olvido esperaba que Usted llegara y me llevara consigo, pero ya no, hoy no. Debo quedarme aquí, debo seguir respirando debo seguir caminando, mis manos deben poder seguir acariciando, porque ya tengo razón para salir de la jaula, mi ...
Una Foto para el recuerdo
Las manos a la cintura, un pie adelante del otro y el cabello libre al viento. Sonríe: Uno, dos, tres y Clic. A esperar cinco minutos.
Hagamos un recuento.
Son las nueve de la mañana en el Paseo de los Héroes. Nadie lo conoce por ese nombre, basta con decir que es el parque que esta frente del hotel Sheraton. El sol apenas termina de amanecer en el centro de Lima, pero todo ya está lleno. Es domingo y día de salida para la mayoría de empleadas de hogar que trabajan en la ciudad. Vienen de todos lados y la mayoría baja en la avenida Grau.
Antes iban al parque Universitario pero, ahora,...
Desde la venta de mamá
Desde la cama de mamá se podía ver por la ventana un rectángulo que resumía el universo. El cielo de Lima durante esos años era lindo. Se veía negrito desde las siete y las estrellas se dejaban ver. Una noche de las tantas noches de apagón, mamá me dijo ven al patio y mira al cielo. Salimos por la cocina y vimos hacia arriba.
Ella había crecido entre la hacienda de sus papás y el internado de monjas dominicas. Según me contó le gustaba ver el cielo desde que era muy chiquita, su papá le decía que si quería medir el tamaño de su amor tenía que hacerlo en el cielo, por que era infinito. Me...
La muerte: una salvación. La conciencia no dejaba paso a los pensamientos. Todavía estaba anonadado, empapado de imágenes horribles sobre hechos sangrientos y llantos desconsolados pidiendo clemencia ante mis pies. Yo, al frente del suceso, con aquel objeto afilado en mano, llevado por la venganza, no pude controlar mis movimientos, y la rabia se apoderó de mi brazo. Aquel recuerdo me atormentaba una y otra vez, como queriendo asegurar su existencia, como queriendo amortizar el dolor…
No pude verlo claro hasta encontrarme en aquella celda encerrado, donde los barrotes negros y mugrientos...