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Discurso de incapacitación intelectual de la mujer
'Si nos acordamos que la frialdad y la humidad son las calidades que echan a perder la parte racional, y sus contrarios, calor y sequedad, la perfeccionan y aumentan, hallaremos que la mujer que mostrare mucho ingenio y habilidad, tendrá frialdad y humidad en el primer grado; y si fuere muy boba, es indicio de estar en el tercero. (…) Luego la razón de tener la primera mujer no tanto ingenio (tal falta de ingenio fue la causa del primer pecado), le nació de haberla hecho Dios fría y húmida, que es el temperamento necesario para ser fecunda y paridera, y el que contradice al saber. (…) Los padres que quisieran gozar de hijos sabios y que tengan habilidades para las letras han de procurar que nazcan varones, porque las hembras, por razón de la frialdad o humidad de su sexo, no pueden alcanzar ingenio profundo. Sólo vemos que hablan con alguna apariencia de habilidad en materias livianas o fáciles… Pero metidas en letras, no pueden aprender más que un poco de latín, y esto por ser obra de memoria. De la cual rudeza no tienen ellas la culpa; sino que la frialdad y humidad que las hizo hembras, esas mismas calidades hemos probado atrás que contradicen el ingenio y la habilidad'
Conclusión: Minusvalía de discernimiento ético y moral de la mujer.
'También por las costumbres de la mujer y por su condición se descubre en qué grado de frialdad y humidad está su temperamento (…) siendo verdad –lo que atrás hemos dejado probado- que la mala condición anda siempre unida a la buena imaginativa, ninguna cosa pasa por alto la que tiene este grado de frialdad y humidad; todo lo nota y riñe, y así no se puede sufrir. Suelen ser las tales de buena conversación, y no se espantan de ver hombres, ni tienen por mal criado al que les dice un requiebro. Por el contrario, ser la mujer de buena condición, el no darle pena ninguna cosa, el reírse de cualquier ocasión, el pasar por todo y dormir muy bien, descubre el tercer grado de frialdad y humidad. Porque la mucha blandura en el ánimo anda ordinariamente acompañada del poco saber'
Este retrato de infantilismo y puerilidad moral contrasta con su resuelta excelencia en la única dimensión que queda expedita a su habilidad: el escribir versos, el tramar engaños y el satisfacer una perversa y memorable ninfomanía.'
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