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165) el concurso ha terminado
ya tenemos ganadora... no me he dado cuenta en todo el día, pero he estado revisando los comentarios y he visto que una persona (mujer, para más señas) lo ha acertado.
Por favor, ganadora, pase a recoger el premio a caja central jajajajajajajaja
¿Para cuándo quieres que te lo envíe?
- Antonia, te voy a dejar el coño como una nevera.
- ¿De frío?
- No, de lleno de carne, leche y huevos.
.
Doctor tengo un desgarro en el tobillo.
bajese los pantalones y los calzoncillos...
Zass el medico se la clava....
ves idiota eso es un desgarro y lo del tobillo un esguince
.
Una niña de 10 años en una farmacia..
me da un condon?
pero niña si aun tienes los dientes de leche!!!!
huys perdon !!!
.
- Antonia, ¿cuando vas a comprender que lo nuestro ha terminado?
- Cuando me la saques.
.
- Doctor, creo que tengo...
- ¡No me lo digas!, tú tienes azucar en la orina.
- Andá, y sin mirarme... ¿como lo sabe?
- Hombre... me traes la bragueta llena de moscas...
.
Tengo un cimbrel matutino
con la forma de un pepino
que por delante echa gotas
y por detrás le cuelgan dos pelotas
.
- Doctor, que tengo la regla muy abundante ¿qué puedo hacer?
- Morcillas.
.
157) Buenas noches!Bona Nit!
Ultimo poema por hoy.
TE CONVIERTO EN MI ÁRBOL
Te convierto en mi árbol negro
desnudo, suplicante, temeroso…efímero.
Tus ramas implorantes cobijan algún ave.
En la llama gris, como dormido, taciturno
evocas su concierto.
Anochece , me dices…llévame a casa.
Te abrazo sofocando una cálida tormenta en sensaciones
de temblores profundos, provocados.
Digo : te amo , y mariposas flotan en el aire
en torbellinos nuevos , viajando a contra viento.
Está muriendo el sol …
Te arranco del terreno crudo, sediento.
Irremediablemente entre los dos
queda plasmada la locura
en una lírica noche de preámbulos.
Y aquel árbol reseco, cuya savia exprimida
por los surcos del tiempo
que supuran las desgarradas arterias de la tierra,
mágicamente surge cual verdor
sumergido en mi cuerpo.
SUSANA RODRIGUES TUEGOLS
“Orquídea”
Cuando te vi, mi orquídea,
era una tarde satinada
por la lumbre emparamada
contra la mar etérea.
Lumínic a como tea
alumbrabas ruiseñores,
no picaban otras flores
sólo de vuestra ambrosía.
No obstante, tu alegoría
reflejaba sus amores.
Vestías alta como diosa
con tus azules pétalos,
en que daban tus pañuelos
sombra, a una triste rosa;
y tanto fue, -ya mimosa-,
a tu cuerpo abarcaba…
Después, un frío calaba
la llovizna en el jardín;
y de las hojas del jazmín
cada gota te bañaba.
Hechizado por la flora,
oscurecía; entretanto
escuchaba de tu canto
y olvidaba de las horas.
Cultivado en la demora
presencié una gran belleza:
se posó con delicadeza
el gran brillo de la luna.
Y mis ojos en la cuna,
en la última proeza…
Te le diste en su ilusión;
y la luna en su calma
te besó salvaje el alma
y te reinó en la pasión.
Lo que sintió mi corazón
al alabarte mi orquídea,
lumín ica como tea
en una tarde satinada
por la lumbre emparamada
contra la mar etérea…
Gino Alexander Amaya
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