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Un cuento para los más chiquitos
Las aventuras de papá oso y su osito bebé
En esa tarde de sol radiante y barriga picante, papá oso volvía con Ramiro, su osito bebé, de hacer los mandados. Venían realmente muy cargados.
Papá oso traía, haciendo equilibrio con una mano, una bolsa, tres cajitas bien envueltas y un sándwich de radicheta y en la otra dos paquetotes, un balero y 10 gramos de azafrán. El osito bebé, mientras tanto, subido a cocó de papá, llevaba en sus manitos chiquitas una bolsa llena de caramelos de colores y un ramo de rosas coquetas para regalarle a mamá osita con pecas.
Así volvían, un poco caminando y otro poco adivinando donde caminar, ya que papá oso le contaba chistes al osito bebé y este cada vez que se reía movía los brazitos y le tapaba los ojos y no lo dejaba ver por donde caminaba.
Tanto fue asi, que en uno de esos saltitos de Ramiro papá oso se confundió de camino y en vez de doblar a la derecha detrás de higuera, dobló a la izquierda detrás de la palmera y así saltando y riendo siguieron caminando…
Habian pasado como chiquicientas horas y como no llegaban ramiro empezó a preguntar... "papa falta mucho?", papá oso empezó a mirar el paisaje lleno de margaritas machucadas y ahí se dio cuenta que se habían perdido.
Para no asustar al osito, le dijo……..no, falta recontrarequeterequeterecontrapoquitito y así siguieron caminando por un camino largo como cuello de jirafa tartamuda.
De pronto, detrás de un árbol de lechuga apareció un cartel que decía… Camino de la casa encantada….
Uhhh, dijo Ramiro, vamos papá, quiero ver la casa encantada!!!!, no tenes miedo, preguntó papá oso?, pero como ramiro esa un osito muy curiosito dijo que no frunciendo su botoncito de nariz y sacudiendo la cabeza de un lado para el otro hasta que los pelos se le quedaron todos mareados.
Bueno, entonces vamos, dijo papá oso y así lo hicieron……….
Papá oso avanzaba en puntitas de pié y ramiro, todavía a cocó llevaba su dedito en la boca como queriendo hacer callar a dos polillas que mientras volaban jugaban a que eran camiones de bombero y hacián ruido de sirena.
Al llegar frente a la casa no sabían que hacer, entonces papá oso, agarró a Ramiro y golpeó la puerta bien fuerte, como para que sepan que ellos estaban ahí.
Quien es??, dijo una voz de caja de zapatos con mocasines, nosotros, papá oso y Ramiro, el osito bebé, Ahhhh, se escuchó y entonces desde adentro de la casa salió una abuelita que dijo……….Encantada!!!!, mucho gusto, pasen por favor, me habían contado las polillas amarillas que andaban perdidos, encantada de conocerlos, encantada de tenerlos aquí y encantada de poder ayudarlos!!!!
Papá oso y Ramiro entonces entraron a la casa de la abuelita y ella les sirvió un polentoso te de chocolate con galletas de melocotón y mientras que lo tomaban papa oso, sin poder aguantar la curiosidad le preguntó...¿Porqué dicen que su casa esta encantada?, ¿es que aquí hay fantasmas?........ noooooo, dijo la abuelita... los fantasmas no existen, no existe ningun monstruo ni ninguna cosita fea que pueda asustar a un nene, la gente dice que mi casa esta encantada justamente porque siempre donde yo viva voy a estar encantada de recibir visitas, encantada de compartir mi te de chocolate y encantada de charlar con visitantes como ustedes.
Aclarado el misterio de la casa encantada, la abuelita le prestó a papá oso una bicicleta de seis ruedas y un carrito, que ataron con un piolin anaranjado, y le explicó como llegar hasta la casa de mamá osita con pecas, quien esperaba ansiosa y preocupada la llegada de su osito bebé…
Y asi, saludando un poco con la mano y otro poco con la oreja, papá oso y su osito bebé se fueron contentos cantando una canción que decía asi...
Achicoria medio amarga, esta historia se hizo larga,
Generala y dominó...esta historia terminó.
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