El viejo y la ranita Iba un viejecito por el bosque, cuando escuchó a sus pies una débil voz. Se agachó y descubrió que quién le hablaba era una ranita: - Soy una princesa hermosa, erótica y sensual, diestra en todos...
II Año 1867 Después, cual lampo fugitivo y leve, como soplo veloz, pasó el amor…, la esencia de la vida…; mas… aún vivís los dos. Tú de otro y de otra yo, dijisteis luego. ...
70 Recuerda el trinar del ave y el chasquido de los besos; los rumores de la selva, cuando en ella gime el viento, y del mar las tempestades, y la bronca voz del trueno; ...
Te quiero Tus manos son mi caricia mis acordes cotidianos te quiero porque tus manos trabajan por la justicia si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la ca...
Elogio de la lengua castellana ¡Oh, lengua de los cantares! ¡Oh, lengua del romancero! Te habló Teresa la mística. Te habló el hombre que yo quiero. En ti he arrullado a mi hijo E hice mis cartas de novia....
Un soldado de Urbina Sospechándose indigno de otra hazaña como aquella en el mar, este soldado, a sórdidos oficios resignado, erraba oscuro por su dura España. Para borrar o mitigar la saña de...
La noche de San Juan El poniente implacable en esplendores quebró a filo de espada las distancias. Suave como un sauzal está la noche. Rojos chisporrotean los remolinos de las bruscas hogueras; ...
Quien ¿Quién menoscaba mis bienes? ¡Desdenes! ¿Y quién aumenta mis duelos? ¡Los celos! ¿Y quién prueba mi paciencia? ¡Ausencia! De ese modo en mi dolencia ningún remedio m...
Canciones Me dijo una tarde de la primavera: Si buscas caminos en flor en la tierra, mata tus palabras y oye tu alma vieja. Que el mismo albo lino que te viste, sea tu tr...
Ay del triste ¡Ay del triste que consume su existencia en esperar! ¡Ay del triste que presume que el duelo con que él se abrume al ausente ha de pesar! La esperanza es de los cielos p...