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Madame X |
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Y como todo lo que sube tiene que bajar, la linea que separa la fama de la infamia es fácil de atravesar. Amélie Avegno pasó de ser a sus 25 años, en un abrir y cerrar de ojos, en la mujer más admirada a la más humillada. Fue la burla total para ella.
La reacción del público y la crítica fue nefasta, destructiva. Por una parte, el chovinismo de los franceses consideró una insolencia que dos extranjeros pretendiesen adueñarse de su principal exposición de Arte. Y por otra, no podía permitir que quedase plasmada para la posterioridad la sexualidad femenina de manera tan dominante y altiva (insinuándose estar a disposición de otros hombres, como ya se rumoreaba en esos años sobre la licenciosa vida extraconyugal de la retratada) cuando esta sociedad machista sólo permitía reflejar la sensualidad de las mujeres en un papel sumiso y hasta angelical. Además de ser considerado el cuadro como obsceno, también surgieron voces que hablaban de necrofilia, debido a la manera de maquillarse ella lo que le daba un cierto aspecto cadavérico. La gente aplaudió sus atrevidos maquillajes y vestimentas, pero sobre el lienzo, sin embargo, era motivo de mofa. Pintar a alguien que ya se había pintado a sí misma era peligroso y hasta ridiculo, como anticipó Sargent, y así ocurrió.
Ella y sus familiares, como reparación, exigieron al pintor la retirada del cuadro, y hasta su destrucción. La madre de la casada le dijo a Sargent: «Mi hija está perdida, todo París se burla de ella. Mi yerno no tendrá más remedio que batirse. Ella se va a morir de pena.» Sargent se negó rotundamente a ello, a pesar de la mala prensa que acarreaba, como escribio en una carta a un conocido: «La había pintado como iba vestida y del cuadro no se podía decir nada peor de lo que ya se había dicho en la letra impresa sobre sus apariciones en público, etcétera.» Y el matrimonio Gautreau se negó a comprar el retrato.
El resultado fue negativo para ambos: a Sargent se le destruyó el prestigio y su carrera francesa, y ella nunca recuperó la reputación y la adulación que había tenido antes de la exposición.
A sugerencia de su amigo Henry James, John Singer Sargent se instaló en Londres, en noviembre de 1886. Pudo abrirse un hueco gracias a que, en el año del escándalo en París, envió meses antes, en enero, otro retrato femenino de otra compatriota, la mujer de un diplomático: Miss Henry White, que contribuyó a incrementar la fama del pintor en Inglaterra.
En cambio, Madame Gautreau apareció años después, cuando cumplió los treinta, en una obra de teatro para atraer otros pintores, pero su tiempo pasó, la prensa no era tan efusiva en sus elogios como en el pasado. Aunque fuese retratada por Antonio de la Gandara y Gustave Courtois, se enclaustró en su residencia de Saint-Malo hasta el fin de sus días.
El retrato lo conservó en su estudio Sargent hasta que en 1916, meses después de la muerte de Amélie, lo vendió al Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, eso sí, con unas ligeras modificaciónes: repinto el tirante caido en su posición y, además, cambio el nombre, con el que se le conoce actualmente, Madame X. En palabras del mismo John Singer Sargent: «Supongo que es la mejor cosa que he hecho.» Y razón tenía, pues es actualmente considerado como uno de los mejores retratos del siglo XIX, y aún en nuestros días conserva su sensualidad y atracción.

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Tus aportes enaltecen estas paginas.
Mis felicitaciones.
Un beso.
3) Me gustó mucho Guille!
Esa historia demuestra cómo a lo largo de la historia, el tema del reconocimiento con base en el poder del dinero siempre ha existido y q' fugaz puede llegar a ser.
La "madame" se quedó sin vida, por no entender q' ella, solo por ser ella, valía más q' lo que pudiera pensar la gente....
Buen envio...gracias...
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La chica no estaba nada mal, no. Tan blanquita, mmmmmmm, deliciosa. Y además, sugerente.
Muchísimo más excitante una insinuación como el tirante caído, que la hucha que se enseña ahora, y las carnes caídas y las ubres y los tatuajes... ¡ugh, qué ajquito!
Para su época, es lógico que levantase ampollas entre las mujeres y una rima contonante entre los hombres.
Un saludo. Me ha gustado.
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1) Para una mejor comprensión del contenido
ver primero las dos fotos adjuntas al final.
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