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Resulta ser que Chávez se muere y cuando está ante Dios y El Diablo, como éstos no se ponían de acuerdo acerca de adónde merecía ir Chávez, deciden que pase un período de prueba: 15 días en el infierno y 15 días en El Cielo y, de acuerdo con su comportamiento, decidirían adónde se iba a quedar definitivamente. Lanzan una moneda al aire y 'gana' el diablo. Se lleva a Chávez para el infierno.
No habían pasado 2 días cuando Chávez ya tenía aquello alborotado: Comenzaron unas invasiones de los Luzbeles a unas tierras de los Luciferes, hizo que le quitaran los escoltas al diablo, hizo quitar la guardia satánica que cuidaba las mazmorras, ordenó una investigación por la compra de unas pailas nuevas para los hornos del Infierno, acusó de corruptas a unas viejitas borrachas que llevaban años en el infierno, etc... Total que el pobre diablo ya estaba loco con Chávez.
Por fin se cumplieron los 15 días y El diablo mandó a Chávez para el Cielo, a pasar allá los 15 días que le tocaban. Mientras estaba Chávez en el Cielo, el diablo se puso a meditar: ¡Mira que si a Dios se le ocurre devolvérmelo para acá! ¿Qué necesidad tengo yo de que ese tipo me venga a alborotar esto aquí, que lo tengo todo controladito y sin tanto enredo? ¡Yo no me voy a dejar!
El diablo fue a un teléfono público (Chávez le había retirado el celular mientras estuvo en el infierno) y llamó al cielo. San Pedro le atendió:
- Aló...
- Hola, San Pedro, soy el diablo. .. mira, vale, necesito hablar con Dios, ¿me haces el favor y me lo pasas ?
Y San Pedro muy gentilmente le respondió:
- El Comandante no puede atenderlo, pues está ocupado lanzando pelotas a Joe DiMaggio.
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