De ésas que nadie se hace o se guarda de expresarla por temor al ridículo. Cómo no va a existir un estúpido que la formule por mi y cuya respuesta pondrá un bálsamo a mi úlcera intelectual. Cansado ya de esperar a que tan bondadoso como cretino ser aparezca, he venido a poner el cuello bajo la guillotina. Convencido por el espejo, de una sola mirada, que yo era el elegido. Descubrí el pescuezo desplumado de un ave extraña. Entre gaznate de gallinazo y sobaco de elefante. Acabó de un golpe con mi paciencia y talante. Ya me queda poco de todo, me digo. Vengo, entonces, invocando mi eutanasia intelectual. La pregunta.
¿Sabe alguien dónde está el centro del Universo?
Los poetas, a cerrar la boca y contener sus ímpetus.
Que hablen los científicos.
Se nos ha dicho, de modo majadero, todo respecto del Big Bang. Se ha establecido su fecha a fojas Cero, hasta con conteo regresivo a la milmillonésima parte del primer segundo. Se nos ha descrito con lujurioso detalle hasta la partícula más insignificante involucrada en el Celestial Inicio.
Paaafff...! O más bien Booom! O simplemente ¡Bang!
Habemus Universo!
Y se ha descrito su aspecto inicial. Como un caldo gelatinoso parecido al chuño y coloreado cual hierro licuado. Y uno imagina hasta globitos en la superficie.
Pero,
Dóooon-de-es-tá-el-Cen-tro-del-U-ni-ver-sooooo?
Es lícito preguntarlo, sobre todo, si se afirma, con religiosa seriedad que, desde la explosión inicial, se ha estado y sigue expandiéndose en todas direcciones.
Para reforzar las aseveraciones se advierte que se ha hecho toda suerte de mediciones y que, cada vez se constata, reiteradamente, que se da un "corrimiento de la luz hacia el rojo". Esto significa que la luz observada se está alejando del observador. Las agrupaciones de cuerpos celestes se alejan las unas de las otras.
Se ha comprobado, además, que la expansión incrementa su velocidad constantemente. O sea, alejamiento acelerado.
Excelentes datos. Ellos nos deberían permitir visualizar desde donde partieron y hacia dónde se dirigen.
Dado que se afirma (dato de la causa) que la expansión ocurre de igual forma en todas las direcciones, eso implica tácitamente que se reconoce un centro como punto de partida. Establecida la dirección o la orientación del movimiento, debería resultar fácil determinar dónde se halla su inicio. Y eso es lo que me preocupa.
Si es tan fácil, por qué yo no logro hallar la respuesta?
Entonces, Señores, tened piedad de mi.
Dónde está el Centro del Universo?
Porque debo confesar algo horroroso que arrastro desde mucho antes de comenzar a escribir esta nota.
Si todas las cosas se están alejando de mi, aceleradamente y en todas las infinitas direcciones posibles, debo concluir que soy el ególatra egocéntrico número Uno del Universo y, consecuente, voy quedando irremediablemente cada vez más solo y aislado. El postrero consuelo que me resta es mirar esto solamente con ojos de poeta.