Buscaba hoy en un diccionario de antónimos el término “hipócrita” (hipocresía del gr. ὑποκρισία) y del latín tardío (hypocrisis) que significan "actuar" o "fingir" una respuesta.
La hipocresía se conforma mediante dos operaciones, la simulación y el disimulo. La simulación consiste en mostrar lo que se desea mientras que el disimulo oculta lo que no se quiere mostrar.
Como antónimos de hipócrita encontré: Sincero, claro, franco y consecuente.
Me pregunté entonces donde estaban todas esas personas que dicen ser justamente lo contrario de hipócritas. Pensaba sobre si el hecho de ser culto y saber bastantes cosas ayudaría a las personas a querer siempre un estado de realidad más fiel a lo veraz, a tratar de superar los prejuicios y obstáculos que aparecen en el camino en forma de nuevas maneras de entender el mundo, bajo más luces gracias a las que comprender la realidad compleja de posibilidades que en la vida existen.
El mundo de las drogas está mucho más cerca de nosotros de lo que algunos saben y otros creen. Esa realidad está constituida como tal al margen de que a algunos le parezca bien o mal y como la mayoría de las cosas de este mundo, no espera el consentimiento de las personas, tampoco su aceptación que es siempre tan fluctuante con el paso de las eras y etapas más pequeñas de la cultura de las mujeres y de los hombres. También el uso de estas oscila de manera grotesca asignándosele en algunos casos un valor social añadido a las virtudes innatas de dicha droga y en otros casos tachándola de diabólica maligna y perniciosa.
Las drogas son unas substancias fascinantes que han motivado desde mediados del ss. XIX muchísimos estudios sobre principios activos hallados en determinadas plantas(en su mayoría) dando como resultado un número ingente de drogas de síntesis no encontradas como tal en la naturaleza, ni en tales proporciones de su principio activo.(véase la hoja de la coca y la cocaína)
Muchas de estas, hoy combaten algunas enfermedades. Algunas de ellas se utilizaron en psicoterapia durante largos años para que los pacientes pudiesen “empatizar” mejor con sus sentimientos y así poder expresarlos mejor como el MDMA (Éxtasis). Otras palían el sufrimiento físico, el dolor de los enfermos terminales que se debaten en una realidad social prejuiciosa, entre poder morir sin dolor o hacer bajo el fanatismo de quienes creen que esto, es también producto del demonio.
Muchos de vosotros conoceréis también la realidad de las farmacias de este país de 1900, en las que se podía conseguir una variedad de drogas que; digámoslo sin rodeos; dejarían pasmados a los mismísimos “Ángeles Bromistas” o a los “Grateful Dead”, y todo era legal.
La definición más veraz de droga a mí modo de entender, sería la de que es toda substancia que posea uno o varios principios activos que una vez consumida produciría un cambio en el estado anímico de la persona.
Dicha definición no tiene en cuenta para nada el parecer de algunos que opinan por ejemplo que si el doctor lo receta droga no es, o que si se puede obtener legalmente como el tabaco o el alcohol no merece llevar el calificativo de droga. El alcohol en este país siempre se diferencia del término droga y no suele ser englobado en él , casi siempre suele ser nombrado como alcohol, a diferencia de cánnabis que rara vez no suele ser calificado, nombrado como droga. Además las personas que lo consumen de una manera puntual y de manera menos ocasional no suelen percibirse como personas que en ese momento SE ESTÁN DROGANDO, curioso verdad.
La realidad del café es bien curiosa también, millones de personas se drogan todas las mañanas en este planeta con un buen lingotazo energético de cafeína y no pasa nada y eso que numerosos estudios nos advierten que la cafeína es un factor de riesgo a tener en cuenta en la aparición de enfermedades cardiovasculares.
Lo cierto es que son muchas las drogas que forman parte de las distintas culturas dentro de la cultura del ser humano, acompañan a los momentos especiales, a los festejos y están presentes en el día a día de millones de personas.
Dejaré de lado a las drogas de diseño y trataré de centrarme en una concreta, producida directamente por la naturaleza, el cánnabis. Trataré de comparar su consumo con el consumo de alcohol en este país principalmente, haciendo algunas menciones al tabaco y al café.
En primer lugar me gustaría aclarar, para aquellos que no lo sepan que la planta del cánnabis crece en la tierra como las matas de tomates y demás plantas y vegetales, lo único que precisa es mucha agua y una vez que creció y su ciclo terminó en vistas a su consumo, lo único necesario sería secarla, no hay que hacer nada más, no conlleva un proceso químico. Del cánnabis se puede también obtener hachís que sería la resina de dicha planta, de una manera sencilla y natural que tampoco constituye un proceso químico.
Encontramos entonces una diferencia importante respecto al alcohol, a saber este no es una substancia plenamente natural y es necesario un proceso que podemos calificar como químico y producido por el ser humano para conseguirlo.( Merece una mención los frutos de determinados árboles que al caer al suelo y madurar con el Sol, fermentan, convirtiéndose en fortísimo brebaje etílico, aquí no media la mano del hombre para nada, no obstante sí que existe un proceso químico).
La realidad es que existen estudios veraces y fiables que afirman que el alcohol y la nicotina son dos factores cancerígenos a tener en cuenta y el consumo de cafeína aumenta significativamente el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular y arroja la cifra de centenares de muertes al año, asociadas al consumo de café en EE.UU.
Ahora bien, no existe ningún estudio concluyente y fiable que demuestre que el principio activo del cánnabis sea cancerígeno como la nicotina. No existe en toda la historia de la humanidad ni tan solo una muerte asociada al consumo de cánnabis, nunca jamás alguien sufrió una sobredosis, la sola idea de sobredosis por consumo de cánnabis fumado no es realista, simplemente no es algo que pueda ocurrir. Si bien es cierto que conozco casos de gente que me cuenta que han sufrido una especie de sobredosis comiendo una cantidad muy alta o una especie de corte de digestión, cierto es también que no conozco el caso de ninguna muerte por sobredosis directa. Me gustaría aludir también a la peligrosidad inherente a cualquier droga de sufrir un cuadro de delirio psicótico asociado al consumo de muchas substancias con principio activo, que es fruto casi siempre de la interacción de dicha droga y de los niveles de estrés de la persona en cuestión y que en este caso suelen ser muy altos al estar asociado a un estilo de vida disfuncional y problemático. Lo que intento expresar es la hipocresía de médicos, psicólogos, trabajadores sociales, periodistas e historiadores, etc… que saben perfectamente que no tiene sentido ninguno discriminar una droga (perjudicial en cierto sentido o susceptible de provocar alguna psicopatología dependiendo de las diferencias individuales de cada quien y su propensión a por ejemplo la depresión, la psicosis, neurosis). En favor de otras que son más perjudiciales y que no poseen tantas virtudes.
Es curioso que en este país y en otros muchos, a la gente que “pillan” consumiendo cánnabis les oferten pagar la multa o meterse durante nueve meses aproximadamente en un “curso” de rehabilitación, de aquí sacan los datos para hacer esos porcentajes falsos y sesgados sobre la adicción producida por consumo de cánnabis, es decir A TODA PERSONA QUE PILLEN Y DECIDA ACEPTAR HACER DICHO CURSO DE DESINTOXICACIÓN SE LA CONSIDERA COMO UN ADICTO MÁS QUE PASA A ENGROSAR EL % DE ADICTOS QUE PRODUCE EL CONSUMO DE CÁNNABIS.
Esto a todas luces es una manera grotesca e irrespetuosa de tratar una realidad social que afecta a muchas personas.
Me gustaría aclarar algo para aquellas mentes inquietas que no lo sepan y que sientan la sensación de tener una amalgama de términos en la cabeza cuando hablamos de cánnabis. Digamos que popularmente se conoce como marihuana o cánnabis y tiene un sinfín de apodos dependiendo del país y de la zona. Es la planta hembra la que tiene las virtudes terapéuticas y o curativas aunque de ambas se pueden obtener una infinidad de productos de confección, construcción, industria, etc……
Es el fruto, o cogollo una vez secado el que se utiliza. Esto se puede hacer de varias maneras: Se puede cocinar y comer, o beber, se puede fumar e inhalar en el caso de utilizar un vaporizador. Cuando la fumas, la puedes consumir sola o mezclada con tabaco y se puede hacer con una pipa (existen muchos utensilios para esto, algunos con un origen milenario como es el caso del “chilum” originario de la india) popularmente la gente lo consume haciéndose un cigarrillo y a esto se lo conoce habitualmente como porro. De esto sería fácil entender la analogía de alguien que disfruta de una buena copa de vino, es decir disfruta de un buen vino a alguien que disfruta de un buen porro (que aunque tenga ciertas connotaciones negativas de alguna manera hay que llamarlo), es decir disfruta de una buena marihuana.
La gente que disfruta con el cultivo del cánnabis siempre me recuerda a los maestros productores del vino, que se refieren a la substancia como un regalo de dios, algo natural con diversas propiedades o virtudes. Miman su cultivo y cuando creció lo preparan, no le exigen prisa, dejan que se haga y cuando cumplió el tiempo lo disfrutan.
Entiendo que a mucha gente que no sabe le de reparo aceptar sin reservas la idea de que la marihuana es algo que lleva beneficiando a la humanidad por lo menos desde hace 7.000 años y oyó la tierra mucho antes que nosotros. Comprendo que les de miedo asumir que han sido engañados a lo largo de este último siglo de historia por sus políticos y por los medios de comunicación que están enfermos de necesidad de objetividad.
En estados unidos durante este siglo pasado se prohibió y despenalizó la marihuana a voluntad e interés de los políticos y las grandes fortunas varias veces, hasta se despenalizó en 1943 tras largas y duras campañas de prohibicionismo y demonización de la marihuana, a petición de los políticos, que pedían a los granjeros que cultivasen marihuana para ayudar en los esfuerzos de la guerra, impresionante, no les importó utilizarla para generar recursos que serían destinados a la GUERRA, a la muerte y sin embargo hoy día encuentran peros para generar recursos de ella destinados a la vida, a utilizar las virtudes medicinales a utilizarla como otra cosa más que nos ofrece la naturaleza, y ¿porque no? A utilizarla en esta feroz época de crisis económica como algo más, susceptible de promover movimientos en los mercados y beneficios para sus trabajadores.
Llegados a este punto me pregunto dónde están todas esas personas que saben, que tienen acceso a una información veraz que son cultas y no son susceptibles de ser engañadas tan fácilmente, ¿porque no protestan contra esta realidad injusta?
¿Dónde están todas las personas que consumen cannabis y que tienen algo que decir al respecto de esta concepción tan falsa? Las personas que yo conozco que poseen un cierto estatus social y consumen, se han acomodado y no quieren ni oír hablar de una revolución, no quieren protestar ni dar a conocer a los demás que consumen cánnabis. Creen que no merece la pena.
Yo soy joven y algunos de ellos me dicen que cuento con el ímpetu de la juventud que me acompaña, sin embargo se me hace difícil creer tal justificación tal que para mí solo se quedaría en una explicación de mi comportamiento sí acaso, pero no del suyo.
Es la comodidad y la aceptación con el paso del tiempo como si de unos barrotes se tratara de imaginar una y otra vez que hubiera pasado antes de aceptar la jaula. Tarde entonces, cuando uno se cree finalmente los valores de una sociedad que se sustenta en un capitalismo feroz y se abandera con la falta de espiritualidad y contranatura que es la realidad del ser humano “post moderno “.
Protesto y dedico estas recapacitaciones al cánnabis porque no siento que esa gente que lo critica sea mejor que yo. Lo hago porque no me importa su opinión, no pretendo la ignorancia como medio para conocer el mundo pero asumo que muchos lo hacen y es más bien a todos los que no son esos que lo hacen a los que les dedico mis palabras con el fin de que se busque el estudio y la veracidad en la concepción propia de las cosas mediante un proceso desprejuiciado y científico que aporte una seguridad que va más allá de la mera opinión personal.
Pero entrando en la mera opinión personal lo que yo creo es que este es un “país alcohólico” y se patrocina fervientemente el consumo del alcohol y de tabaco, hasta hace bien poco los “medias” publicitarios nos bombardeaban con el consumo de estas dos sustancias, en la televisión, en la radio, en las revistas, en las vallas publicitarias en cualquier lugar de la ciudad o en cualquier punto de cualquier carretera. Un hombre vestido de vaquero saboreando un cigarrito al atardecer, un tipo con traje negro y gafas de sol que cautivaba a todas las mujeres rozándose el labio con su dedo meñique, estúpido ¿no?
Durante años y años esto fue una realidad innegable, muestra de la continua hipocresía y desprecio a la veracidad de los que mandan, de nuestros políticos y porque no decirlo del DSM que contempla al cánnabis como droga de primer orden, eso significa que es tan peligrosa que no se podría ni siquiera realizar experimentos científicos con el fin de desarrollar medicamentos originados mediante el principio activo del cánnabis.
Es necesario de algún modo que exista una unión más fuerte entre los consumidores de cánnabis para que los gobiernos nos empiecen a tomar más enserio. Es necesario trascender esa concepción que muchos de nosotros tenemos sobre el consumo, no es algo por lo que uno tenga que esconderse, la gente que se va de vinos los toman con la cabeza bien alta y los que toman el carajillo “de” después de comer lo disfrutan con muchos menos prejuicios de los que alguno debería. La gente fuma tabaco de manera habitual y hasta hace bien poco eran todos aquellos que no fumaban los que tenían que ajustarse a esa culturilla tabaquera. Es cierto que los efectos que el café y el tabaco producen a consecuencia de su principio activo son mucho menos perceptibles pero están ahí. En el caso del tabaco más que cuando lo fumas, los efectos se perciben cuando hay una privación de la substancia y esto es en toda regla un indicador de adicción.
Dejando de lado como ya he dicho a las drogas de diseño o síntesis veo necesario la plena despenalización de las drogas más habituales y naturales, además de poder dar una información fiable y controlada se conseguiría con ello la no exclusión de las personas que consumen esas drogas, que como el cánnabis soportan una situación legal que no es de justicia y tampoco se sustenta en indicios sólidos que puedan demostrar que su prohibición trae consigo más beneficios que su legalización. Existen hoy día leyes que avalan el consumo de cánnabis cuando este tiene un claro efecto curativo o paliativo y que bajo el criterio de un profesional de la salud mejora la calidad de vida de la persona que lo consume.
Como psicólogo creo conveniente que todos seamos realistas al respecto de lo que hablamos aquí, a saber que son también sustancias susceptibles de crear adicción y que como todos los excesos en esta vida un exceso en cualquier droga arrojará unos pésimos resultados vitales una mala armonía familiar y una falta, en general, de perspectiva y de lógica más o menos común.
El consumo hay que modularlo y estar atentos a cuando este interfiere en los hábitos de vida más representativos de cada persona. Está claro que el consumo de una persona que beba alcohol ya desde por la mañana o que lo haga todos los días incrementa el riesgo de que dicha droga le propine una buena bofetada en forma de depresión, cansancio o alguna enfermedad física como una cirrosis y con el tiempo quien sabe, puede llegar a tener una dependencia tan brutal que presente todos los síntomas del alcoholismo. La marihuana en exceso es también sin duda origen de problemas físicos, psicológicos y sociales.
Merece la pena mencionar que el 14 de noviembre del 2006 Izquierda Unida propuso una modificación de la "Ley Corcuera" (Ley Orgánica 1/92 de 21 de febrero, de protección de la seguridad ciudadana) esto propicia nuevas oportunidades de diálogo sobre el tema.
Como alternativa a un consumo penado por parte de las figuras de autoridad se perfilan los clubs sociales de cánnabis en los que personas ya consumidoras y mediante el aval de uno de los miembros pueden tener acceso a la compra despenalizada de cánnabis .
Es ya una realidad que casi se puede asumir, el cambio entorno al mundo del cánnabis es inminente y pronto veremos a grandes gobiernos despenalizarla, seguro que con el apoyo de todos conseguiremos vivir en una sociedad más tolerante con los distintos puntos de vista y las diferentes culturas que abanderan ésta cada vez más cultura global.
Para terminar me gustaría dedicar este artículo a todas aquellas personas que cada día hacen que estemos más cerca de la despenalización de la marihuana, ya sean cultivadores que se niegan a no hacerlo, consumidores que no quieren pagar precios desorbitados por la peor calidad que ofrece un mercado cada vez más negro o empresarios grandes y pequeños que con su negocio promueven no el consumo si no la tolerancia y aceptación de otra realidad más. También a algunos políticos intrépidos que como algunos de izquierda unida se alejan cada día más del común denominador que son todos esos titiriteros que como tales se les da muy bien eso de manejarnos mediante esos finos hilos que son los “media”.
Ya concluyendo el artículo os dejo una reveladora frase:
"Por supuesto que papá estaba a favor de la legalización" (de la marihuana). "No estaba loco, ¡no quería a sus hijos en la cárcel!".
Michael Reagan, hijo adoptivo de Ronald Reagan.