
|

 |
Pascua de resurrección (Ohslho,) |
|
 |
 |
 |
Con este punto de vista vayamos ahora a la intuición de las primeras comunidades a cerca de la resurrección. Solo tomaremos un texto que, me parece bastante sugerente y razonable. En realidad es un resumen libre hecho por un biblista carmelita: Carlos Mesters. Se trata, nada menos que de 1Cor 15, 35-50. Dice así el resumen:
“¡Necios!
¿Has visto alguna vez que el árbol o una planta cualquiera sean igual a su semilla?
Seguro que has visto alguna vez sembrar y plantar árboles.
¿Se parece la semilla a la plata o al árbol que va a nacer de ella?
Del mismo modo tu, con tu vida, eres como una semilla de la que,
cuando mueras, nacerá un cuerpo nuevo, diferente, espiritual, por la fuerza de Dios. ¡Cuídate de la semilla… que Dios se cuidará de lo demás!”.
¿Por qué acudir a San Pablo en cuestión de Resurrección? Por que sus cartas, especialmente ésta, son anteriores a los de los Evangelios. Y evidentemente, los evangelios se han escrito más con intenciones teológicas y sobre todo por razones de sobrevivencia, de ganarse el pan cotidiano escribiendo (como diría Jonson Kunfu). Han sido sumamente inteligentes y creativos. Tomás, el mellizo, fue quien recopiló los dichos de Jesús. Marcos, viendo que esos dichos tenían buena cogida por la gente, escribió su Evangelio. Este a su vez tuvo buenos ingresos económicos por su libro, entonces no faltó uno como Mateo que también escribió su Evangelio, aumentó algunas cosas, las ilustró y sacó al mercado. Hizo buen negocio. Luego vino Lucas y Juan, luego un largo etc. que, juntamente con sus comunidades, también hicieron lo suyo. El judío siempre fue un hombre de negocios y saben hacerlo muy bien. En cuestión de negocios son bastante finos. He ahí su grandeza. Los cristianos hemos recibido de los judíos la herencia de negocios sagrados.
Eligieron un nuevo Papa. Era joven. Él estuvo muy curioso respecto de una costumbre o tradición que se practicaba en el momento de la sucesión. Al acto fue convocado un gran gentío en la Plaza de San Pedro. Cuando todo estaba preparado, del lado izquierdo, entre la gente, vino un rabino cuyas manos traía un hermoso cofre. Se acercó al nuevo Papa y, haciendo un gesto de reverencia amistosa, depositó el cofre en las manos de su santidad. Luego se retiró por el lado derecho y toda la gente aplaudió aquel gesto. El nuevo Papa estaba muy curioso por saber qué contenía el cofre. En cuanto lo tuvo en sus manos, fue a su despacho, la destapó y, ¿saben qué encontró? ¡La cuenta de la ‘Última Cena’! Claro porque Jesús no pudo haber pagado, ya que el ecónomo Judas había terminado ahorcándose. La nota del pergamino decía: ¡Al menos paguen la cuenta! Desde aquella noche de jueves los cristianos somos deudores con los judíos. Y en dos mil años ¡Nuestra cuenta debe de estar por las nubes! ¿No lo creen?
Los primeros que escribieron a cerca de Jesús tenían esas características y, con ello, podemos comenzar a comprender que hay una gran diferencia entre lo que hemos hablado a cerca de la resurrección y la forma con que vivieron los primeros cristianos esa misma verdad. Los primeros cristianos lo situaban en el PRESENTE, aunque los más inteligentes se esmeraron más en cómo sacar provecho del acontecimiento tan admirable como el de Jesús. Por eso dice Pablo:
¿Has visto alguna vez que el árbol o una planta cualquiera sean igual a su semilla?
Está diciendo simplemente ¡ubícate! ¡Observa lo que sucede alrededor tuyo! Todo ese aconteciendo es un mensaje actual, esta ocurriendo, las semillas están cayendo, los árboles están floreciendo, están tan espléndidos de altura y verdor. Los árboles parecen diferentes a sus semillas pero en realidad, toda semilla contiene en si el árbol. No se siembra un árbol sino una semilla, el árbol aparece después. Pablo esta diciendo que no somos diferentes de las plantas, con nosotros ocurre lo que sucede con las plantas. Cada uno es como una semilla. Así que exhorta: ¡Cuídate de la semilla que eres! ¡No seas ch’uzu (es decir, una semilla inmadura –decimos los quechuas–)! Pues si lo eres, cuando mueras no brotará nada. Y tu vida ha sido un completo desperdicio. La semilla tiene que estar madura para caer en la tierra y tener la fuerza suficiente para germinar y alcanzar alturas enormes.
La resurrección no necesita ninguna postura apologética, no necesita de nuestras defensas filosóficas ni teológicas, no necesita ni siquiera de nuestros credos. Es un acontecimiento actual. Y el presente solo necesita un mínimo de comprensión y una visión clara de la vida. En cada momento estamos muriendo y resucitando. Por tanto la resurrección no tiene nada que ver con habidos y posibles dificultades de orden teórico, histórico y científico, cuanto con tu transformación individual. La resurrección está dentro de nosotros mismos, donde vida y muerte están fusionadas, bullen juntos, juegan juntos, y están encontrándose constantemente. No es una lucha, se trata de una sinfonía natural, se trata de complementariedad, de interdependencia. Resurrección es la otra cara de la muerte. Muerte y Resurrección son las dos caras de la realidad existencial y vital. Entre los dos hay ritmo, hay música, hay armonía, hay poesía, hay fiesta, hay regocijo, hay comunión.
El punto más elevado de la resurrección tiene que ver con el árbol que nació a partir de una semilla diminuta. Por lo que la única prueba verdadera de la resurrección es la vida que hoy, aquí y ahora, esta resucitando y se está renovando constantemente. Dice Cohelet en su escepticismo: ‘No hay nada nuevo bajo el sol’, pero yo digo: ‘Todo es nuevo bajo el sol’. En esa novedad juega un papel importante la resurrección. Después de cada muerte hay una resurrección. La totalidad, el cosmos, es la casa común donde acontece este hermoso baile de la vida, muerte y resurrección, Viernes Santo y Domingo de Pascua.
Un ser humano cabal tiene que haber vivido la turbulencia del Viernes Santo, cargar la cruz hasta el mismo Calvario y, solo así, podrá profundizar en la miseria y elevarse a la grandeza de nuestra condición humana, la Pascua de Resurrección. El Viernes Santo es como el trampolín que te eleva a la Pascua Eterna. El árbol tiene que echar raíces profundamente en la tierra y solo así se elevará a las alturas del cielo inmenso. El ser humano tiene que profundizar completamente en su vida para elevarse a la celebridad divinal. Cuanto más profundizas en tu humanidad mas te elevas en divinidad. Jesús tiene que tocar las raíces mismas de su humanidad para elevarse por encima de él y convertirse en Cristo, Divino, Dios. La condición de Cristo es la transformación absoluta del hombre cabal, completo. Se nace en una orilla, se zambulle en rió de la vida, y se pasa a la otra orilla, la orilla de la Divinidad.
No busques a Cristo en el pasado (en la tumba vacía); no busques a Cristo en el futuro (después de la muerte). No le pidas que Cristo te resucite, es inútil, no seas conformista y mediocre. No intentes defenderlo, es fatiga inútil, antes bien, ocúpate en transformar tu vida como Jesús mientras estas de visita en este mundo. ¡Esfuérzate por resucitar como Cristo! La naturaleza no hace excepciones con nadie. Dentro de todos bulle la potencialidad de Cristo para la Pascua Eterna. Por eso Cristo es el Hombre Nuevo, ya entró en el Reino de Dios, en el Nirvana, en la Ciudad de Dios, en el Cielo, en la Infinitud, en la Eternidad, en la Existencia Total. El turbión ha pasado. Cristo vive eternamente. ¡Aleluya! Cristo Resucitado es lo máximo que puede alcanzar un ser humano. Es la realización universal y plena de la humanidad. La Existencia nunca fue tan rica como después de la resurrección de Cristo; La Existencia nunca fue tan rica como después de la Transformación de Gautama Sidharta en Buda; la Existencia nunca fue tan rica como después de la transformación de Sócrates en Maestro de la vida; la Existencia nunca fue tan rica como después de que Francisco se transformó en el Sol de Asís. ¡Has que esa semilla despierte en ti! ¡Has que lo Divino despierte en ti! ¡Aleluya! ¡Fiesta! ¡Celebración! ¡Pascua, por siglos eternos! ¡Amen! ¡Amén! Y ¡Afortunados son los que han emprendido la aventura de la Transformación!
Ohslho
|
|
 |
 |
|
 |
 |
 |
Quizás también te interese:
(6 votos: promedio 7 sobre 10)
|
 |
|
|
|
|
|
 |
 |
|
 |
|
|
|
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
|
|
|

|