Esa mañana divagaba perdido en el laberinto del lapso, que entre el despertar y el saber que aún vives, te ocupa el confuso cerebro de los amaneceres.
- Vivo, noto vida, efecto placebo universal, me dije, ya que vivo me siento
- Luego puse la radio. Apenas pasados unos segundos me pareció oír las silbadas cantinelas de unos trenes que abrigaban sueños y vidas... Seguidamente el sonido radiofónico se torno hosco y en el aire pude oler la sangre y el llanto inocente que se apoderó de Madrid. La realidad de lo ocurrido jamás en el tiempo me llegó tal cruel. Cientos de seres inocentes, en apenas una milésima de Universo, perecieron, muchos aún soñando, entre amasijos de vagones...Y Dios lloró ante tanta maldad y falta de misericordia.
Los asesinos, despreciable fanáticos, ya saben, apenas muertos, que la infamia no les otorgará más vida que el absoluto desprecio del único Dios Universal... Pero, ese día se citaron con Satanás para entregarle sus mortíferas mochilas.
Hoy, y ahora, cuando las víctimas se hallan en una nueva situación emocional, energía universal que nunca se extingue, los fanáticos asesinos continúan agonizando vivos, aunque estén muertos.
Desgraciadamente no es posible hacer saber a otros asesinos suicidas que jamás hallaran la muerte aunque mil veces se asesinen... Que jamás hallarán apagar la sed de sus almas aunque sus profetas consiguieran secar todos los Océanos de un sólo sorbo pra entregársela. Que jamás, aunque mil veces asesinen a sus víctimas, éstas morirán para Dios. No existe ofensa más siniestra para Dios que la eliminación premeditada de sus creadas Vidas puesto que todas las vidas son de Dios por entero ya que en nada nos corresponden.
Las víctimas siguen vivas entre los recovecos de los corazones que supuramos, y supuraremos siempre, pase el tiempo que pase, sangre hermana. Mientras los autores de semejante masacre aunque muertos para la humanidad seguirán vivos vagando de sombra en sombra sin ver jamás el limbo, padeciendo sus osadías eternamente.
Aquel trágico día quise llorar..., y seguro que lloré de impotencia que nunca olvida... Y así vivo con la lógica de morir, hastiado de asesinas políticas, padeciendo el fanatismo de siervos endemoniados tocados del ala.
Ivanla