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Del libro 'Los pecados de la Iglesia' del escritor Hans-Jürgen Wolf, yo hoy voy a entresacar dos párrafos de tremenda transcendencia por el amplio significado que en sí mismo contienen. Mostrando de esta forma el respeto y valor que me merecen su trabajo y sobre todo su 'atrevimiento' al poner bajo la luz de la verdad, las mentiras de una poderosa Institución que a sabiendas ha traído confusión a millones de mentes, desconsuelo a millones de corazones, que ha causado desesperanza y el sentirse perdidos, y ha contribuido de forma decisiva al desarrollo que al final ha conducido al mecanismo de presión y mentira, que se autodenomina 'Iglesia cristiana'.
Y no afirmo esto movido por un corazón apostata, como es ciertamente el mío, sino porque es la verdad, la misma que se abriría a cualquier libre-pensador que con un poco de interés investigara sobre el pasado y el presente de la institución a la que pertenece, la cual desde muy pequeños ya nos instruye en que el solo hecho de dudar de Ella, ya es pecado, lo que se ha convertido en el mejor mecanismo de asegurarse que el feligrés no va a pensar, y con ello no va a descubrir.
En el libro 'Los pecados de la Iglesia' se reproduce un interesantísimo informe de tres Obispos al Papa Julio III: 'A decir verdad, ya no queda ni una sombra de la enseñanza apostólica en nuestra Iglesia... hemos dado lugar a otra enseñanza y disciplina. Lo más importante es procurar que a nadie se le permita leer, especialmente en lo que atañe al idioma común, ni lo más mínimo. Es suficiente con lo poco que se lee en la misa. Todo aquel que examine concienzudamente lo que suele suceder en las Iglesias, y lo considere en todos sus detalles, encontrará que nuestra enseñanza es diferente a la del evangelio, más aún, que es diametralmente opuesta'.
¿No les parece realmente terrorífico?. Cuando se refieren a que lo que ellos enseñan es diametralmente opuesto al evangelio, están diciendo que sus intereses no son el amor, la paz, la unidad o la bondad, por poner algunos, tal como nos trajo Jesús y a pesar de que hablen y hablen de ello. Entonces, ¿quiénes son los que se esconden tras los muros del Vaticano? ¿Y cuales son sus intenciones?
Habría mucho que desgranar en este párrafo, me darán la razón, sin embargo no es mi intención personalizarlo puesto que creo que cualquier lector maduro podrá y deberá fácilmente tomar sus propias conclusiones al respecto. Aunque sí me voy a permitir añadir un matiz, y es que podría asegurar sin miedo a equivocarme, que el contenido del informe de los tres Obispos, ha sido en el pasado y es hoy día, suscrito por todas las esferas de la Iglesia que dícese cristiana.
Aunque puedo imaginarme quienes son los que utilizan el nombre de Cristo y fundan en su nombre una institución, tras la que se esconden, repleta de dogmas, ritos, cultos y liturgias sacerdotales, he de decir que no siempre han estado escondidos, lo cual debería darnos que pensar. Durante la Inquisición, una época atroz de muerte, torturas y miedo, la Oscuridad representada en la Iglesia, se mostró tal cual es. Pensaron que su poder les iba a durar siempre. Más tarde las máscaras y las mentiras les han salvado, pero ¿hasta cuando?.
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