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La mayoría de personas que las que cruzo opiniones sobre el ya dramático asunto de “La guerra de las viñetas”, me hace alusión a que el occidente cristiano es bastante autocrítico con su propia religión y para ello ponen como ejemplo la película “La vida de Brian”, una verdadera mofa sin sentido de la figura de Jesús de Nazaret. Una película rodada por un cineasta supuestamente cristiano, occidental y demócrata. Sin embargo pocos son los que se cuestionan qué hubiese pasado si la misma película la hubiese rodado un cineasta musulmán, súbdito de un país también musulmán, ¿pensarían de la misma forma ó más bien interpretarían en la película no solo una mofa, sino también una provocación? De esta forma entiendo perfectamente que muchos ciudadanos musulmanes interpreten las viñetas del Profeta Mahoma como algo más que un simple dibujo, lo entienden como una provocación.
Si que es cierto que al llamado occidente cristiano le ha costado mucho tiempo, esfuerzo, sudor y lagrimas conseguir que hoy se pueda disfrutar de un estado de Derechos y Libertades pleno, de Constituciones respetuosas con el individuo sin distinción de raza, sexo o religión. Los logros conseguidos que hoy nos parecen tan normales han supuesto mucho más de lo que la mayoría de los ciudadanos de Oriente van a poder imaginar jamás, mucho más probablemente de lo que los ciudadanos de oriente que viven en occidente podrán igualmente imaginar jamás, ya que ellos llegaron cuando todo esto estaba conseguido y se acoplaron a un sistema ya establecido que por suerte nos defiende a todos por igual.
Sin embargo este amplio espectro de Derechos de que gozamos, en el que se incluye la Libertad de Expresión, choca hoy frontalmente con el Derecho de otros pueblos o ciudadanos a que sus costumbres y modos religiosos no sean tratados de forma indecorosa o irreverente.
Para un europeo está claro que un dibujante de un periódico en Europa tiene la libertad de expresión que las leyes de su país y de su propia empresa le conceden para caricaturizar en éste caso a un Gran Profeta como fue Mahoma; sin embargo ésta libertad de la que goza le da a nivel personal la opción de hacerlo o no, no le obliga a ello, es decir: Claro que puede hacerlo, sin embargo, ¿por qué hacerlo si con ello se ofende y falta al respeto religioso de muchos pueblos de esta Tierra?. La grandeza de un pueblo o de un individuo se muestra también en el respeto al prójimo, se muestra en aquel que pudiendo ofender al utilizar su derecho, se lo reserva para no ofender al vecino.
Como comentaba al principio, muchos han hablado en éstos días de la “divertida” película “La vida de Brian” en relación a los hechos acaecidos en Dinamarca. Sin embargo, he de decir que a mí personalmente me resultó una película indigna e irrespetuosa con la vida de Jesús de Nazaret, a quien se ridiculizó de una forma bochornosa para millones de cristianos. Claro que el Director tenía la libertad de rodarla, sin embargo su derecho chocaba con el de miles de personas a los que tal película resultó ofensiva y dañó moralmente. ¿Donde termina su libertad?, donde empieza la del prójimo, ¿o no hemos estudiado todos este principio básico?
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