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Ama la tierra, tal como amas tu arte,
pon tu esperanza, que nunca nublado
sea tu coro, poeta galante,
pues cual tu patria será bienamado.
Este bendito terruño planeta,
sobre su suelo ha brotado tus flores,
pues ella es musa de tus finos loores
y tu boca la acaricia, poeta.
Ama el desierto, desea su calma,
corra la linfa que forma la lluvia,
que moje toda acritud de nuestra alma
y nos de el sol su calor, su faz rubia.
Ama también el sagrado mar bello,
siente el verdor de Natura en tu cuello,
ámalo todo, pues todo es de nos...
¡Vibren ya cantos de ruegos de fe!
¡Vates queridos, el mundo es bebé
cuyo cuidado hoy está en nuestra voz!
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