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Los frenos del odio, soltaron su presa,
flotaron las crines de indómitos potros,
los campos se abrieron a locas mesnadas
con bocas de hierro, de trágico vómito.
Las fobias del crimen dictaron las leyes,
volcanes de pólvora hicieron los Códigos.
Los hombres, reptiles, se esconden en tierra
o rapiñas del aire, con garras de cóndor,
y hundido en los mares, escualo abismal,
vigila la presa que sacie sus odios.
Amor y amistad, es misión de espionaje,
la ciencia se vuelve esclava del oro,
se alientan pasiones de bajos instintos
y el juego de muerte se llama "lo heroico".
Es la guerra que cruje sus carros de hierro,
manchados de sangre, mezclada de lodo,
sembrando su muerte de histéricos llantos,
de inválidos tristes, enfermos y locos.
OOO
He visto una novia vestida de blanco
con ojos brillantes vidriados de lagrimas
que a todos los vientos agita un pañuelo,
clarín que resuena con dulce llamada.
Es reina y mujer; brindando a los mundos
de amor horizontes, sueños de esperanza.
¡Paz! ¡Paz! -ha gritado- ¡despertad Naciones!
Paz, paz, va escribiendo en fugaces auras.
Paz en la tierra para todos los hombres;
de paz la semilla los vientos esparzan.
Y en toda conciencia, germine con fuerza
repleta de vida, rellena de savia.
Paz para el mundo que quiere olvidarme.
Que la paz no sea una novia olvidada.
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