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Los pilares de la felicidad |
José María Álvarez Pérez |
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Pudiera parecer aunque te cueste creerlo, por el serrucho que tienes entre tus manos, que viniste a este mundo a cortar tablones ¿verdad?
Pero a ti no te gusta tan fea herramienta, no estás conforme con ese propósito y ni siquiera encuentras madera que cortar. Has visto a tu hermano clavando, felizmente, sus clavos y decides, libremente, que tú también quieres completar la misma misión.
Tus primeras esperanzas se esfumarán intentando clavar los clavos, tal vez, con el canto de tu sierra.
Tan sólo la alianza del tiempo con la extrema dificultad de esta tarea te harán reflexionar sobre la necesidad de conseguir una herramienta más apropiada para tal propósito.
Ahora tu único sentido consiste en hacerte con un martillo. Pero piensa que puede que jamás llegues a conseguirlo y pases el resto de tus días abandonado a tu frustración, a tus llantos y a otros anhelos, a la incongruencia de tu existencia y a sus oscuros velos.
También puede ser que consigas intercambiar con alguien tu triste serrucho por un musculoso martillo con el que clavarás clavos y más clavos durante una gran parte de tu ahora gratificante vida.
Pero, tal vez, imagina que tras el último suspiro de tu ya demacrado cuerpo y al pie de la escalera que te conduce de vuelta al Reino -ya sin clavos que clavar- encuentras, para tu sorpresa, que la entrada está flanqueada por una montaña de aquellos tablones que dejaste sin serrar. Visualiza tu cara de horror, visualízala, tras la contemplación de tal visión. Mírate bien.
Te toca repetir. Y vuelves a este mundo, solo, ciego y sordo, inconsciente de nuevo y ¡con un serrucho en tu mochila!
Y un buen día te preguntas: “pero ¿qué c...es haré yo con un serrucho en las manos?” Y vuelta a empezar… o no. TÚ decides.
¿Por que supeditas tu Felicidad a la consecución de aquellos bienes o virtudes que no posees? Seguro que no te has propuesto nunca construirla con las herramientas que tienes a mano y que para ello se te entregaron ¿me equivoco?. Anda, ve y busca tus tablones.
Intenta construir, pues, los pilares de tu felicidad con las cosas que tienes y no con aquellas que no posees. Y recuerda: envidiar es desear lo que no tienes que tener, lo que no te corresponde.
Reflexiona.
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| (02/09/2002) |
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| Fecha: |
02/09/2002 |
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12098 |
| Valoración: |
7/10 |
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25 |
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| CITA |
Si Dios no es amor, no vale la pena que exista. (Henry Miller) (Citas)
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