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Caperucita |
Harmonie Botella |
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Miguel propuso a la jovencita llevar la compra donde ella quisiera. Podría decirle a la abuela que era el repartidor de la tienda y nadie se enteraría del favor que él le hacía. A cambio le propuso llevarla al cine un poco más tarde, sin que sus padres ni el vecindario lo supieran. Caperucita aceptó. Contaría a sus padres que se iba a casa de una amiga.
Le dio a Miguel la dirección de la abuela y se fue corriendo a darse un chapuzón en la piscina de la urbanización.
Cuando Miguel llegó al chalet de la abuela abrió la puerta principal con su pase. Sigilosamente se fue hasta el salón, sacó el spray que tenía en su bolsillo lo dirigió hacia la abuela y la dejó dormida. Entró la compra en el zaguán y se fue directo a la habitación de la vieja donde seguramente guardaba el dinero y las joyas. El dinero fue muy fácil de encontrar: estaba escondido debajo de un pila de sábanas. Medio millón de pesetas, no estaba mal, para las joyas lo tuvo más complicadito . No había ningún joyero a la vista. ¿Dónde guardaría la mujer esta sus tesoros? Estuvo buscando durante más de media hora y no encontró nada. Volvió a echar un poco más de spray a la abuelita cuando se le ocurrió dar una mirada en la cocina. Registró la nevera, el horno, el lavavajillas, y por fin echó un vistazo al armario del cubo de la basura. Ahí estaba el joyero, envuelto en un vulgar trozo de papel Albal, arrinconado detrás de la lejía y del amoniaco.
Otro soplo de spray a la abuelita. Cerró la puerta y se fue directo a su casa. Cuando bajó del coche vio a Caperucita regresar de la piscina y le comentó que tendría que ir a casa de la abuela para guardarle las compras para que no pudieran sospechar sus padres de nada.
Caperucita cogió su moto y en 10 minutos estuvo en casa de la anciana. Abrió la puerta, guardó la compra. Cuando entró en el salón vio que la viejecita estaba durmiendo con el televisor encendido. Le dejó una nota encima de la mesa del salón explicándole que no se había atrevido a despertarle y que las galletas, y la miel ya estaban guardadas en la despensa.
Volvió a casa antes de que regresaran sus padres. Se tumbó en el sofá, agarró el mando a distancia del televisor y estuvo haciendo zapping durante una hora. Luego se puso una minifalda. Se pintó, se perfumó. Cuando llegaron sus padres les dijo que se marchaba a casa de Ana para ver un vídeo. Salió de la urbanización tranquilamente y anduvo hasta el final de la calle dónde le esperaba el bello Miguel en un coche distinto al que llevaba siempre para no llamar la atención.
Caperucita le preguntó que película iban a ver y Miguel se rió. Le contestó que en vez de ir al cine irían a casa de unos amigos que celebraban una fiesta.
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| (11/01/2002) |
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| Fecha: |
11/01/2002 |
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10096 |
| Valoración: |
7.3/10 |
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| CITA |
Nunca trabajé ni un solo día en toda mi vida. Fue todo diversión. (Thomas A. Edison) (Citas)
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