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El hábito de ser felices |
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Pensemos por un instante, cuánta felicidad podemos encontramos en un atardecer con la excelente gama de colores desplegados sobre el horizonte los rojos, los anaranjados y el dorado que bañan de luz nuestra ciudad, y si aprendemos a apreciarlos cuidadosamente, nos damos cuenta de que si bien todos los días atardece, cada día el espectáculo nos parece diferente, mágico y místico.
¿Cuánta felicidad podemos encontrar en la sonrisa de un niño ó bien en las anécdotas contadas por nuestros abuelos? ¿Cuánta felicidad se esconde en una tarde lluviosa, en una buena taza de té, en una copa de vino?.
Encontramos la felicidad en pequeños instantes cotidianos pero que si los sumamos al final del día, podemos sorprendernos de cuán felices podemos ser si tan sólo ponemos atención en ello. Ser felices es mas fácil de lo que estamos acostumbrados a pensar.
Ahora bien, si es verdad que es bueno hacer un recuento al final del día y evaluar que tan felices hemos sido, podemos también programar estos momentos a priori, y pensar en todo aquello que haremos el día de hoy con el propósito expreso de ser felices: disfrutemos de dar los buenos días a nuestro compañeros de trabajo, disfrutemos de sentir el calor del sol en nuestra piel, abramos nuestros sentidos a la perfección de la naturaleza, deleitémonos con una novela de García Márquez o con los sonetos de Neruda. Entreguémonos sin miedo y con pasión a la experiencia de vivir (no solo de existir).
Tu puedes encontrar la felicidad donde decidas buscarla y donde te dejes encontrar por ella. Hay muchos buenos pretextos para ser feliz: recibir el correo de un buen amigo que se encuentra lejos, levantarnos tarde después de una difícil semana de trabajo, compartir una buena velada con amigos e incluso dejarnos abrazar y besar por esa persona que tanto amamos y hacer de esto un acto de comunión y amor. No dejemos escapar estas fugaces oportunidades de ser felices.
Es normal tener un mal día, todos los tenemos, pero en la medida que estemos vacunados con felicidad, tendremos menos probabilidades de dejarnos infectar y caer en depresiones o amarguras. Tenemos el derecho, pero también la obligación de practicar nuestra felicidad, a costa de todo y de todos.
Tenemos el deber de revelarnos contra la infelicidad de luchar contra la cultura de la muerte y el consumismo, luchemos contra los excesos que nos prometen la felicidad cuando solamente nos hacen caer en el vacío existencial. Olvidémonos de una vez por todas de la violencia, de los abusos, del fanatismo religioso que solo crea racismos y segregacionismos. Olvidemos esos viejos rencores que nos carcomen el organismo y nos dejan inertes.
Seamos creativos, establezcamos nuevos métodos para ser felices, hagamos llegar nuestra felicidad a todos aquellos que nos rodean. Enseñemos a nuestros hijo a ser felices, dejemos que éste sea nuestro legado. Tal vez, el día de mañana, haya mas gente feliz y menos homicidios, menos suicidios, menos niños maltratados, menos armas nucleares, menos pobreza y hambre, menos miedo y mas amor.
Decidámonos a ser felices y trabajemos porque esta practica se convierta en un hábito de nuestras sociedades.
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| Enviado por Gabriella Farias. (26/07/2004) |
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| Fecha: |
26/07/2004 |
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6.3/10 |
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| CITA |
Los espíritus vulgares no tienen destino. (Platón) (Citas)
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