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Además, y en esto estoy de acuerdo con usted, su desembargo en Internet no tiene porqué convertirse en una empresa arriesgada; si usted no está plenamente convencido de que Internet pueda mejorar sus resultados empresariales, o simplemente no desea dedicar una partida presupuestaria importante, siempre puede empezar con una pequeña Página Web meramente informativa, y a partir de aquí ir construyendo poco a poco una presencia más sólida, a medida que vaya consiguiendo resultados.
“Bien. Y entonces, qué me sugiere usted, ¿qué ponga una Página Web en Internet para vender directamente mis productos, aceptando el pago con tarjeta de crédito y todas esas cosas?”
Por supuesto que no. Lo que yo le sugiero es que contrate los servicios de un consultor experto en E-Business; éste consultor debería realizarle un detallado análisis de su negocio, con los siguientes objetivos:
· Conocer la actividad de la empresa
· Conocer su entorno (competencia, proveedores, compradores, clientes, ...)
· Conocer sus procesos de negocio
· Identificar las oportunidades de mejora en dichos procesos
· Identificar el estado en que se encuentre su empresa, de cara a ofrecerle la mejor solución que se adapte a sus necesidades. Tenga en cuenta que la conversión al E-Business debe ser gradual, por lo que en una empresa donde los procesos de negocio no estén automatizados, y exista un claro rechazo a la tecnología (por no haberla utilizado nunca, o haber tenido una experiencia negativa), es imposible realizar este cambio de una forma radical; debe producirse una evolución natural, en la que poco a poco se vaya transformando la empresa.
· Determinar los bienes y servicios que comercializa la empresa. Tenga en cuenta que no todos los productos pueden venderse por la Red; existen algunos que tradicionalmente han tenido una buena aceptación por parte de los consumidores (libros, música, equipos electrónicos, ...), mientras que otros, los considerados como ‘high touch’, apenas tienen (o simplemente no tienen) salida en Internet (coches, viviendas, equipos industriales con un alto grado de personalización, ...). Sin embargo, tenga usted en cuenta que, aunque existan productos que no se vayan a vender directamente a través de Internet, las empresas pueden aprovecharse de Internet para dar más información al consumidor acerca de dichos productos, lo cual multiplicará las posibilidades de compra. En otras palabras, no creo que nadie vaya a comprarse nunca un coche por la red, facilitando su tarjeta de crédito, pero sí creo que los concesionarios pueden mostrar por Internet todo su stock, facilitando las características de cada vehículo, fotografías que permitan ver hasta el más mínimo detalle, permitiendo que los clientes puedan ‘fabricarse’ su propio coche en base a sus preferencias particulares y permitiéndole que, después de haber elegido su coche ideal, invitarle a acercarse al concesionario, para que así pueda tocarlo e incluso conducirlo.
Sin haber realizado dicho análisis de negocio, yo no le recomendaría nunca una determinada solución de presencia en Internet. El tomar esta decisión sin haber hecho antes un estudio riguroso de numerosos factores, puede hacer desembocar esta estrategia en Internet en un completo fracaso.
Además, y una vez realizado dicho análisis, comprobando la viabilidad o no de lanzarse a la Red, y de qué manera, usted debería plantearse los objetivos que desea conseguir con su presencia en Internet: ¿desea mejorar su imagen de marca?, ¿desea incrementar su base de clientes?, ¿desea reducir costes?, ¿desea incrementar sus ingresos?, ...
“Bien, le agradezco el tiempo que me ha dedicado; no sé si finalmente pondré una Página Web para mi empresa, pero lo que está claro es que a partir de ahora tengo mucha más información que antes, lo que me dará mucho más criterio a la hora de tomar la decisión más correcta”.
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